Dr. Andrés Velásquez Márquez (*)

***La invasión del Falke y la Batalla de Cumaná (1929), es la acción insurreccional dirigida por el Capitán de Corbeta y General de División retirado Román Delgado Chalbaud (nacido en Mérida en abril de 1882), quién estuvo en prisión entre 1914-1928. Partió de Venezuela hacia Francia a atender sus negocios particulares y a participar en intentonas contra el gobierno de Juan Vicente Gómez en 1929.

El Falke fue un buque construido en Inglaterra con el nombre de Swift en 1902, participó en el bloqueo de La Guaira en 1903 y luego vendido a intereses alemanes, fue usado en la Primera Guerra Mundial por Alemania y después vendido a empresarios-banqueros de Hamburgo (1921), y arrendado a la empresa privada de Félix Prenzlau & Co en Hamburgo (1929). Este barco tuvo varios nombres desde 1902 y fue bautizado Falke en 1927 (halcón en alemán).

El Falke tenía una tripulación básica (Capitán, 4 Oficiales operativos, 1 Oficial Artillero y 35 marineros) que al ser contratada desconocía ruta y objetivos, salvo el Capitán y unos escasos oficiales, quienes al romperse varias cajas se enteraron del cargamento: 2.000 fusiles Máuser, 25 pistolas, 1.000 cartucheras, 20.000 balas para pistolas, 4 ametralladoras de campaña, 2 millones de municiones 8 mm para Máuser. Este armamento fue adquirido con bienes de Román Delgado y algunos aportes de exilados en Europa. Con el amotinamiento de los marineros se decidió un pago inmediato de una bonificación e incrementar sus salarios, mientras durase la campaña.

Partió desde el puerto de Gdynia (Gdansk), Mar del Norte/Polonia, en julio y arribó al litoral venezolano tres semanas después el 7 de agosto, allí venían entre otros Rafael María Calcaño, David López, Leopoldo Pellicer, Doroteo Flores, Francisco Rafael Angarita Arvelo, Roseliano Pérez Frontado, Samuel Mac Gill, Armando Zuloaga Blanco, Francisco Linares Alcántara (hijo), Carlos Julio Rojas, Simón Betancourt, Manuel Flores, Morales Carureño, Raúl Castro Gómez, Luis López Méndez, Carlos Mendoza, Juan Colmenares, Edmundo Urdaneta Aubert, Rafael Pocaterra, Guillermo Egea Mier, Jorge Parisot (francés), Julián Grafiteux (francés), Alfredo Russian, Rafael Pimentel, Luís Rojas, Carlos Delgado (hijo de Roma´ Delgado) y Rafael Vegas, tío de Federico Vegas. Era una conformación de viejos políticos y militares vinculados al Liberalismo Amarillo y jóvenes participantes en la Semana del Estudiante (1928) y expulsados a Europa. Además, de la promesa de unión de una avanzada que partiría de República Dominicana, con figuras políticas cercanas al PDN, organización de izquierda, quienes no lograron partir al encuentro en el Caribe.

En plena travesía y en un acto que se puede configurar como de piratería naval, bautizaron al buque Gral. José Antonio Anzoátegui, para recordar al héroe de la Batalla de Boyacá (agosto de 1819). La expedición llegó a La Blanquilla el 7 de agosto, para descansar en tierra y efectuar prácticas de tiro. Allí se les unió la goleta Ponema propiedad de la familia Gutiérrez-Solís (Francisco Gutiérrez, Andrés Gutiérrez Solís y Andito Gutiérrez) quienes eran antigomecistas y estaban dispuestos a armar un foco anti gobierno entre Mapire- Guiria e Irapa. En La Blanquilla fue que subieron al barco: Rafael María Calcaño, Andrés Gutiérrez Solís (médico) y Roseliano Pérez Frontado, mientras la goleta Ponema partió para Guiria.

Los del Falke llegaron a Peñas Negras el 9 de agosto a bajar el cargamento de armas para los pescadores comandados por Pedro Elías Aristiguieta y Atilano Carnevalli. Aprovecharon el momento para explicar a los pescadores como se manejaba un máuser. El 10 de agosto en la noche bordearon la Península de Araya para llegar a Cumaná en la madrugada del 11 de agosto de 1929. Decidiendo bajar de inmediato a casi las cinco de la mañana (5 am) todos los venezolanos menos el escritor Rafael Pocaterra (segundo al mando de la expedición) y solo escasos alemanes bajaron del Gral. Anzoátegui entre ellos el Capitán Ernesto Ziplitt, Matías Elsner y Martin Esser, y Fran Zukkal (experto en artillería) para el manejo de las metralletas punto 50.

Todo les salió mal, ya que comenzaron a tirotearlos desde el Resguardo de Puerto Sucre y allí se inició el desarrollo de la batalla de Cumaná, en la avenida Bermúdez, antigua Calle Larga, con casi 1000 metros de longitud. Los expedicionarios llegaron hasta la cabeza del puente Antonio Guzmán Blanco, donde estaba una barricada y otra en la muralla del río Manzanares y según cuentan los vecinos había entre 8 a 10 tiradores montados en árboles (samán, ceiba, mango, cocos), al otro lado del río.

En total eran 40 hombres los que esperaron a los patriotas desde las barricadas y arbustos, en pleno puente Guzmán Blanco, muralla del Manzanares y alrededores del viejo mercado de la plaza Miranda, que ese fatídico 11 de agosto no abrió sus puertas.

Muchos venezolanos y varios alemanes fallecieron entre ellos destacan Francisco Anagarita quién llevaba el pabellón tricolor. Román Delgado Chalbaud tomó la bandera y en un gesto de audacia avanzó entre la escaramuza y fue alcanzado por uno de los francotiradores (con un primer balazo en el vientre y otro en el pecho) y Armando Zuluaga (balazo en un ojo). Mientras, el Gral. Emilio Fernández envalentonado también murió estimulando a su tropa, y alcanzado por un balazo de máuser, según arma accionada por el expedicionario Raúl Castro. Fernández era el Gobernador y Jefe Militar, un veterano de los 60 Andinos de 1898. Tomó el mando de las tropas gomecistas el Jefe de la Guarnición del Castillo de Cumaná, Gral. Tobardía.

Tempano en la mañana ya la suerte estaba echada (alea jacta est). Las metralletas se trabaron o no fueron bien manipuladas para acabar con las barricadas y los francotiradores; además del fallecimiento prematuro de Delgado

Chalbaud, quién quiso bañarse de gloria y no esperar el desembarco de Pedro Elías Aristiguieta. Vanos los esfuerzos de Doroteo Flores y Rafael Calcaño, en seguir luchando y luego replegar la tropa hacia el barco, decisión tardía ya que el barco al conocer la muerte de Román Delgado zarpó.

Hubo dispersión y confusión, pocos regresaron al barco, unos se escondieron en casas de vecinos, en los matorrales del río Manzanares y otros buscaron refugio en el antiguo cementerio de la calle Blanco Fombona.

Al mediodía, con siete horas de retardo entró Pedro Elías Aristiguieta a Concha e Coco en El Peñón y de allí tomaron rumbo a Cumaná, bordeando lagunas y vegetación xerófila. Eran más de 300 pescadores armados con mauseres desde los pueblos de Araya, duchos en los trenes de pesca pero escasos de fogueo militar, con un armamento desconocido por ellos. Allí se les unieron otros tantos vecinos y los seguidores del hermano de Pedro Elías, Francisco de Paula (es de recordar que el padre de Pedro Elías y Francisco de Paula era sobrino del Mariscal A.J de Sucre). Al saber de lo ocurrido en Cumaná, decidieron esperar los refuerzos de campesinos guerrilleros dirigidos por Pánfilo Castro y Encarnación García.

El escritor Rafael Pocaterra, bajó instrucciones al capitán para levar anclas y dirigirse hacia Grenada, a fin de aprovisionarse; y allí los marineros alemanes se insurreccionaron y se lanzaron las armas al mar. De Grenada el barco huyó hacia Puerto España/Trinidad (colonia inglesa), en búsqueda de refugio con el gobierno de Inglaterra contrario a Alemania, dado que Alemania desde que uno de los oficiales de El Falke se bajó de la embarcación y no quiso jurar bandera, se conoció en julio de la expedición militar y luego el cambio de nombre del barco en altamar, los declararon cometiendo una acción pirata, contra la empresa que los contrató. El consulado de Venezuela en Hamburgo telegrafió sobre la expedición en ese mismo mes de julio, para que reforzaran los puertos venezolanos.

El 13 de agosto de 1929, en una acción de pinza las fuerzas de Pánfilo Castro y sus campesinos de los pueblos de Cumanacoa y Pedro Elías Aristiguieta con los pescadores de Araya y Cumaná, casi 500 hombres se enfrentaron a las tropas del Gral. Tobardía en los alrededores de la plaza Ayacucho y allí triunfan los republicanos, a pesar de la presencia de una flotilla de aviones y al número de bajas entre muertos y heridos, entre ellos Pánfilo Castro.

Los patriotas tomaron la ciudad pero no tenían capacidad de fuego para defenderla, ya que carecían de suficientes balas (en la huida del barco Gral. Anzoátegui se las llevaron) y además llegaron refuerzos por mar desde Barcelona y al ataque de una flotilla de aviones enviados para auxiliar a la guarnición, uno de los cuales fue alcanzado por un disparo de máuser, en las cercanías de la plaza Bolívar.

A pesar de la victoria, pero para no inmolarse, los revolucionarios abandonaron Cumaná y siguieron rumbo hacia las costas de Carúpano- Paria, atravesando montañas y ríos, de los distritos Mejía, Ribero, Bermúdez y Benítez) y hostigados por el ejército enemigo que se reforzó con la guarnición de Carúpano.

La idea de los republicanos era alcanzar la zona de Irapa-Guiria, controlada por la familia Gutiérrez y de allí embarcarse hacia la isla de Trinidad.

Sin embargo, se decidieron a enfrentar en batalla al ejército gomecista que los perseguía en las faldas del cerro Santa Ana (Distrito Benítez), y en una de las tantas escaramuzas, Pedro Elías fue herido, y aunque atendido de inmediato, la herida se infectó y falleció engangrenado rumbo a Carupano. Las fuerzas revolucionarias a pesar de salir triunfantes se rindieron al Gobierno Nacional, para acabar con un mes de intensos combates y dado que no contaron con mayor apoyo del resto de los pueblos de Sucre ni de los focos insurreccionales que se levantarían en 1929.

Conclusiones:

1- La expedición fue planificada en Francia y contratada en Alemania sin mayor tiempo en el propio año de 1929.

2- Las fuerzas anti gomecistas era una mezcla de múltiples intereses entre los viejos militares del Liberalismo Amarillo, los estudiantes de 1928 y los seguidores del PDN de izquierda.

3- A pesar que la zona escogida para el desembarco carecía de baterías antinavales estaba dirigida la guarnición por expertos militares fogueados en múltiples combates.

4- La fuerza expedicionaria en el barco no tenía suficiente experiencia bélica y los marineros solo estaban contratados para navegar el barco.

5- A pesar que los expedicionarios poseían mejor armamento no era menos cierto que no sabían manejar las metralletas y las mismas no fueron probadas previo por los artilleros alemanes, razón para que no funcionaran de la mejor manera y no barrieran a sus contrarios que poseían menor potencia de fuego. Es de recordar que las únicas prácticas de tiro se efectuaron en La Blanquilla entre el 7 y 8 de agosto, apenas tres días antes del combate de Cumaná.

6- Temeraria la actuación de Román Chalbaud de no esperar a las fuerzas de Araya y de avanzar pistola en mano ondeando la bandera nacional, fácil objetivo para los francotiradores montados en los árboles.

7- El pueblo de Cumaná todavía estaba exánime del último terremoto de enero de 1929. A esto se unió que no había una fuerza de complot interno, que apoyara a los expedicionarios. Fallaron los contactos en Cumaná o los antigomecistas locales fueron tomados por sorpresa.

8- El mismo Pedro Elías estaba en Europa, luego viaja a Trinidad en julio de 1929 y fueron escasos los días para armar y entrenar al ejército de pescadores.

9- Más la supuesta treta del guía, Sr. Merardo, en perderse atravesando de Peñas Negras a Manicuare, para tomar los botes hacia Cumaná.

10- El resto de las insurrecciones en Venezuela no se desarrollaron o tuvieron escaso impacto.

11- Las fuerzas complotadas que se les unirían en el Caribe no aparecieron.

12- Fue una decisión sin fundamento la selección del segundo comandante de la expedición en manos del escritor Rafael Pocaterra, quién no tenía experiencia bélica.

13- Aún más desacertada la decisión de no esperar a Pedro Elías Aristiguieta o de regresar a Piedras Negras a entregar el armamento a los pescadores.

14- En cuanto al resto de los sucesos de agosto de 1929, salvo los focos en el valle de Cumanacoa y en Guiria el resto del estado Sucre estaba pacificado. Las fuerzas de Guiria no se movieron al encuentro del ejército patriota en retirada por las montañas de Paria.

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Tromba mi vida la perpetua inquietud del océano. en sus trombas de amor tiene mi vida; la lobreguez inmunda del pantano, el blanco –virgen- de las altas cimas. la carcajada hiriente. el adorable llanto del niño que a vivir empieza. yo tengo para el malo mis maldades y tengo para el noble mis noblezas. y quiero si me quieren y odio si me odian. yo tengo un alma buena y un alma pervertida; y he sido nauta experto sobre aguas impiadosas y he guiado mis bajeles por aguas bendecidas… mi vida sabe a mieles y sabe a hiel y tiene ternezas y suspiros, y vértigos y arrullos. y es frágil y sensible y sabia, y se retuerce al peso de 20 años que pesan 20 mundos.

Poema de Pedro Elías Aristiguieta

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(*)Dr. Andrés Velásquez Márquez/Director Esc. de Cs. Socs. UDO-Sucre, Cumaná. andresuniversidadsucre@hotmail.es;               Tlf. 0416-3834177.

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