A José Eusebio Acosta en el 195 aniversario de su nacimiento

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Este “prócer de la Federación” nace en Carúpano el 14 de agosto de 1824. Sus padres, el Teniente Coronel del Ejército Patriota, Antonio Acosta y la Sra. María Isidra Peña. Muy joven, influenciado por las ideas que circulan por el país a través de “El Venezolano”, periódico redactado, entre otros, por Antonio Leocadio Guzmán, se incorpora al Partido Liberal.
1848 es crucial para este carupanero, ese año entra al ejército, en compañía de su hermano Saturio, con el grado de Subteniente. Su biógrafo, Aníbal Dominici, afirma que después de Sucre y Bermúdez es la más importante figura militar del oriente del país.
En el transcurrir del año 1855 se desempeña como Jefe Civil y Militar de Carúpano, año además de su segundo matrimonio con Rosa Benítez, del cual vendrán, Eustoquia, María, Rosa y Josefina.
Tras el grito de rebeldía de la Revolución Federal en 1859, “el bravo Acosta”, como le llamó Nicolás Brito, toma la decisión de asir ésta causa, a la cual se incorpora con el grado de Coronel.
​En el año 1861 toma a la población de Cariaco, desde donde se traza como norte inmediato la conquista de Cumaná.

La ocupación de la primogénita se produce tras un tenaz combate de más de cinco horas, que se inicia a las tres de la madrugada del 25 de julio. Tácticamente es importante el triunfo de esta batalla para la causa Federal y motivo para ascender al grado de General de División.
​Al finalizar la guerra, en 1863, Juan Crisóstomo Falcón asume la Presidencia de la federación. Entretanto, éste es aclamado, en la ciudad de Cumaná, como Presidente de esa provincia. Luego, las Asambleas Constituyentes de Maturín y Cumaná deciden unirse y crear otro estado denominado Nueva Andalucía, para el cual lo escogen como su primer mandatario.
En enero de 1872, el Presidente Guzmán Blanco, apremiado por sus servicios, le nombra Jefe del Estado Mayor General del Ejército de la Unión. En las elecciones de ese entonces, es electo nuevamente presidente del Estado de Cumaná.
En 1874 ocupa la jefatura del séptimo cuerpo del ejército, con mando en todos los estados orientales.
Los méritos políticos y militares de Acosta seducen a grupos a nivel nacional que le postulan como candidato para las elecciones Presidenciales de 1877, receso del septenio guzmancista. Su rechazo a esta propuesta es tajante y el electo es Francisco Linares Alcántara, quien le invita a formar parte de su Gabinete, en la cartera de Guerra y Marina, oferta que desprecia.

Sin embargo, se la acepta a Guzmán en 1882, pero no puede asumirla, pues lo sorprende una terrible fiebre disentérica, de la cual muere en Cumaná, a las tres de la tarde del 25 de abril de ese mismo año.
Tal acontecimiento conmocionó tanto al Presidente, que propone al Senado de los Estados Unidos de Venezuela, presidido por Juan Pablo Rojas Paúl, que sus restos fueran a reposar al Panteón Nacional, “como homenaje que la gratitud tributa a los servicios de tan eminente ciudadano”. Esta solicitud es aprobada el 4 de mayo de ese mismo año y hasta hoy, desafortunadamente no se ha cumplido.

Las razones para que la decisión de Guzmán Blanco no se cumpliera son desconocidas. No obstante, bien vale la pena que la Asamblea Nacional haga justicia con este venezolano ejemplar y líder indiscutible de la aludida revolución federal en el oriente del país.

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