Alba Bonillo: Una ninfa que eclipsa con su belleza infinita el color del mar

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Triste y solo en busca de amor

En una playa de Paria encontré una ilusión

Era Alba, una Diosa de mar que mi cámara iluminó.

 

Me pregunté si con ella existiría la posibilidad

De cambiar junto a ella el color del mar

Y de pronto mi cámara disparó su flash.

 

Gentes iban y venían sin cesar

Quería vencer la timidez y a ella acercar

Pero la gente no cesaba de caminar por el lugar.

 

De pronto flash… quedamos solos en la inmensidad

Y con una mirada me invitó a nadar

Y así cambiaron las luces del mar tropical.

 

Fue así como emergió una suave brisa que sirvió de Cupido

Ella y yo iniciamos esa tarde un apasionante delirio

Que estremeció lentamente todos nuestros sentidos.

 

Me pregunté no es posible, no es verdad

Será el flash de mi cámara que me hace di variar

Acaso es una realidad que no me deja despertar?

 

Después de una intensa noche aferrado a mi cama

Alba me despertó con su tenue sonrisa

Y de nuevo flash… me volvió a iluminar su belleza infinita.

 

Cuando quise regresar a la ilusión de la tarde anterior

Alba y yo nos encontramos con un mar de otro color

Ya no era de azul intenso, todo el paisaje era de amor.

 

En ese mismo instante, comprendí que mi cámara

Me había concedido el más preciado de mis deseos

Ser esclavo y amo de Alba, la mujer de mis sueños.

Antología poética: Otilio Reimond Rodríguez 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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