Alfredo Yuncoza / Protección. Liderazgo responsable

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PROTECCION. LIDERAZGO RESPONSABLE

Por Alfredo Yuncoza


Al liderazgo se le relaciona a ciudadanos que arrastran con sus buenos ejemplos y agregan valor a la sociedad.

Aunque hacia esa imagen es que debe estar orientado el líder de la seguridad, no siempre es así. Por acciones premeditadas o una deficiente gestión, el responsable de la protección de los activos puede perder la credibilidad, lo que es factor clave de éxito. De allí la importancia de prestar atención a ciertos hábitos para ser un eficiente líder de seguridad que deja un legado positivo a su entorno.

Creatividad, innovación y visión. La innovación debe tener un propósito que la justifique y debería estar atada a la eficiencia de la gestión de la seguridad. Por otra parte, los actos creadores en la seguridad deben ser una constante. No basta con haber diseñado una exitosa propuesta, ya que la vida útil de la misma muchas veces va a estar directamente relacionada con la capacidad de cambio del problema al que se atiende. Un factor común de los líderes exitosos es esa capacidad de ver anticipadamente lo que a los demás les toma un largo tiempo para definir. Cuando la visión se enlaza con la creatividad y la innovación, forma una poderosa triada que robustece la gestión del líder y de su equipo.

Visión 360. El líder de la seguridad de la organización se enfrenta a un mundo complejo, dinámico, acelerado, cambiante. Ya el actuar como un ciudadano global no es una alternativa si se desea sobrevivir como profesional, es la única opción. Por tanto, el líder de la seguridad debe desarrollar la capacidad de seleccionar sobre millones a las que actualmente tiene alcance, información realmente pertinente para su gestión. Pero no sólo se trata de acceder a la información sino de analizarla, extraer lo substancial y aprovechar el valor implícito. Todo esto, en tiempos tan breves, que configuran nuevos conceptos de lo que es nuevo y de lo que es antiguo.
Modelaje. Es muy frecuente en ciertos estilos tóxicos de liderazgo, esperar que las acciones de los colaboradores sean motorizadas partiendo de un “asunto de rangos”, en especial cuando se han trasladado literalmente, esquemas policiales y militares al ámbito corporativo. No se pueden separar los caminos de lo que se transmite en el verbo y lo que se refleja en las acciones. Subestimar la percepción de los demás es subestimar los nocivos efectos de la falta de coherencia.
Trabajo en equipo. Los estilos gerenciales orientados al poder están claramente destinados al fracaso. En primer lugar, porque como lo ratifican diversos estudios recientes, el poder en sus diferentes dimensiones tiende a ser más fácil de alcanzar, pero más difícil de mantener y esto incluye el ámbito corporativo. El esfuerzo y los recursos dedicados a esta carrera permanente claramente no valen la pena. Por otra parte, las organizaciones demandan de profesionales que no sólo internalicen la importancia de orientar los esfuerzos al alcance de los objetivos, sino que estén claramente comprometidos a conformar y mantener equipos hacia esos logros.

Equilibrio. Considero que, aunque existen varias propuestas de lo que deben ser las columnas que sostienen el perfil de un profesional de la seguridad, hay tres elementos que deben ser equilibradamente omnipresentes: academia, experiencia y habilidades blandas. Un líder de seguridad con una carga académica adecuada a sus responsabilidades dispone de herramientas de base importantes. Los marcos teóricos pueden representar en muchos casos las guías que como brújulas orienten sobre la dirección que debe seguir la gestión del profesional. Ahora bien, el simple conocimiento conceptual no es suficiente. El trabajo de campo, el relacionamiento con partes interesadas, las experiencias de calle, las caídas y recuperaciones laborales, curten al profesional y lo van diferenciando positivamente en especial cuando de tomar decisiones acertadas se refiere. Por último, las habilidades blandas son claves al punto que pueden determinar lo breve o extensa de la vida profesional. No en vano la vigencia de la frase “a los profesionales los captan por sus habilidades duras y los despiden por sus habilidades blandas”.
Capacitación. Su ausencia inicia sin pausa, un proceso de extinción profesional del cual salir tiene altos son los costos. Esto no afecta solamente la eficiencia del responsable del cargo sino la integridad de los activos. El no mantenerse al ritmo de los cambios del entorno es de por sí una vulnerabilidad que las amenazas van a aprovechar y cuyo costo pagarán las víctimas. Es, por tanto, hasta cierto punto una complicidad voluntaria o no que puede generar graves consecuencias.
Especialmente en América Latina, los profesionales de la seguridad tenemos un campo fértil en el cual desarrollar todas las habilidades para alcanzar los objetivos que nos sean planteados. Se trata de ser líderes que ejercen la seguridad responsable no sólo como medio de sustento, sino como un estilo de vida que agrega valor a sí mismo y a la sociedad.

ayuncoza@gmail.com

Twitter e Instagram: @alfredoyuncoza

 

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