Beltrán Vallejo / Otra vez el mismo montaje

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De pantomima en pantomima. Definitivamente el régimen de Maduro no tiene tiempo, ni disposición ni sesera para dedicarse a ver como frena el barranco hiperinflacionario, la destrucción del salario, la crisis de los servicios públicos, el derrumbe del sistema de salud, la parálisis del transporte público, entre otras calamidades acrecentadas por su desidia, su corrupción, su burocratismo y su incapacidad. A todo eso no le para porque está más pendiente de la carantoña, de los montajes, de las manipulaciones y de burdos show mediáticos en compañía de ´personajes sin pudor, en compañía de pillines que ya está bueno pues habrá que darles duro por integrarse, de nuevo, a una componenda que debe tener como respuesta la lucha social, política y de calle con mayor intensidad, inteligencia y amplitud.

Digo todo esto ante este otro refrito del fraude aquel del 20 de mayo del 2018, ese acontecimiento calamitoso, penoso, indignante de un montaje de elección presidencial prediseñada, como la que hacen en Cuba, como la que inventa Daniel Ortega y Putin. Lo que vio el país el pasado lunes 16 de septiembre fue de nuevo otro nefasto yo con yo de firmas, y que para normalizar las instituciones, traer la paz y el sosiego social. ¡No vale!; se trata de la promiscuidad política más improductiva que he visto en mi vida. ¿Para qué le sirve esa supuesta mesa de diálogo nacional a los venezolanos? La respuesta es para nada, para nada y para nada.

Ahora bien, el caradurismo de Claudio, de Timoteo, de Felipe Mujica, de la gente de Avanzada Progresista, de la gente de Bertucci, de Globovisión con su cobertura mediática, no tiene límites. ¿Vieron cómo se acomodaban las corbatas, cómo se daban las manos, cómo se alisaban los trajes, cómo sonreían, cómo estiraban el cuello unos señores que no representan a nadie sino a sus respectivas cuentas bancarias, y que no tienen ni inserción social, ni trayectoria meritoria, ni siquiera algo de organización política para cubrir los testigos de mesa en alguno de los 14.000 centros de votación que hay en Venezuela? No tienen pudor, no tienen vergüenza, ni sindéresis.

Este panorama, sacado de la máquina del tiempo de aquel 20 de mayo del 2018, evidencia que el régimen está agotado mentalmente porque no tienen a más nadie para formar sus parapetos. En su circo no han podido contratar a más payasos, aunque siempre les queda la maldad y la picardía en eso de querer confundir a la sociedad venezolana. Pues bien, déjeme decirles a los hermanitos Rodríguez y demás tracaleros que el venezolano no se come ese cuento.

Claro que el venezolano quiere diálogo, paz, comida, trabajo, salario, bienestar, producción; pero está claro que con un modelo político, basado en la errática totalitaria y el gansterismo, no va a lograr todo eso. El logro de todas esas aspiraciones implica que Venezuela entre al siglo XXI, pero con esta hueste de Boves que usurpa el poder público nacional no será posible.

El demócrata está en una hora de reflujo de la lucha popular, no cabe dudas; pues eso tiene que acabarse. Yo no le diera más importancia a las guacamayas que la que merecen como un sonido más de la selva. Lo importante es la lucha al lado del pueblo y que la Comunidad Internacional esté clara de nuestra disposición a no convertirnos en una satrapía de las fuerzas más oscurantistas de los nuevos totalitarismos.

Ante las maniobras y las pantomimas, sólo queda altura política, madurez y grandeza. La vileza se enfrenta con hombría.

BELTRÁN VALLEJO

Vallejobelis3@gmail.com

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