César Malavé / A 12 años de una victoria histórica: un gol de taquito

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A 12 AÑOS DE UNA VICTORIA HISTÓRICA: UN GOL DE TAQUITO

Por: César Malavé


Alfredo Javier Díaz Figueroa, mejor conocido por “Alfredito” por quienes le queremos y admiramos; inclusive por quienes lo adversan u odian; desde su adolescencia, quizás consecuencia de sus limitaciones económicas, nunca asumió la vida como una distracción, a menos que fuera deportiva. Era un enamorado y, lo sigue siendo, del futbol al igual que su padre. Siempre entendió que debía, en cada uno de sus actos, públicos o privados imprimirle el sello de la responsabilidad y el compromiso social. En ese sentido la seriedad, el sacrificio, la entrega, el trabajo duro y la perseverancia eran elementos claves. Su compromiso con la esperanza, puesta en la redención popular fue creciendo, e hizo de la indiferencia y despreocupación elemento desterrados de su cotidianidad. Por esa misma razón, desde el momento en que los “chutes” se convirtieron en estrategias, logró un gol histórico y sin precedentes en la política neoespartana. Una penetración a la portería de todos los poderes que; para ese momento, vivían sus mejores momentos y con las alforjas llenas. Una jugada de lujo, un gol espectacular, cuya estrategia se fundamentó en tocar puertas y hablar boca oreja casa por casa. Cual preparatoria para un gol taco, su campaña electoral 2008 fue una forma de expresión del genio de la “pelota”; con fintas genuinas engañó a los rivales, los burló y, lo que parecía un partido perdido, agonizante, se convirtió en su mejor “taquito”, para enviar la pelota a la red, a la gloria inmortal. Un gol de taco que pasó a la historia. Se convirtió en el alcalde de la ciudad de Porlamar, contra todos los pronósticos.

La victoria de “Alfredito”, el 23 de noviembre de 2008 fue, una de esas que no suelen ocurrir con frecuencia en la política, a menos que se cuente con dos cosas: Una caja fuerte saturada de dinero o una capacidad de ascendencia social inédita y fundamentada en un carisma inigualable. Lo primero nunca lo tuvo. Lo segundo, era diluvio en su humilde personalidad. Su campaña fue reuniendo un medio para completar el real. Rompiendo alcancías caseras, para extraer hasta el último centavo de los ahorros familiares y vecinales. Con esa característica especial y junto a una Acción Democrática en reconstrucción, se decidió a “jugar” a tiempo completo. Sus rivales, nos sólo tenían las arcas repletas, sino poder municipal, regional y nacional.

El chavismo, cuya candidata fue la prestigiosa abogada Milka Olivero Bichara, contaba con un equipo forrado de billetes, la popularidad del presidente y el “Proceso” en sus mejores momentos. El equipo de “Por UN Mariño Mejor” (PUM), cuyo líder era el mercader, hoy chavista y sin paradero fijo, Samir Shtayeh, contaba con la asesoría, venida del MAS deltano, según muchos, un experto en ganar elecciones: Luis “Toty” Medina. A esto se le sumó, Un Nuevo Tiempo, a despecho político, porque AD lanzó la candidatura de Anselmo “Chemito” Brito a la alcaldía de Maneiro y no apoyó a la insigne profesional de la medicina, Darvelis Lares de Ávila, esposa del alcalde en la sazón, Orlando “Nano” Ávila.

El alcalde de Maneiro decidió darle su apoyo al “Turco”, en una actitud virulenta, sin una pizca de razonamiento político. Y, como colofón, en una de esas artimañas de zorro viejo, el gobernador Morel Rodríguez, envió un subliminal mensaje de apoyo, al advenedizo candidato de la plutocracia margariteña. Su esposa e hijo mayor, en acto público de cierre de campaña, levantan la mano a Samir Shtayeh. Y para cerrar la lista, María Eugenia Bellorín de Hernández, la esposa del ex alcalde, Eligio Hernández, quien además de no optar a la reelección por razones legales, sufría trastornos de salud. Esta dupla hizo uso y abuso de los dineros del pueblo en esa campaña, cuyo lema era “Viene María”. El asesor de esta candidata era el señor Simón Lozada.

Por encima de todo este entramado para evitar que un humilde hijo de “Conejeros” asumiera las riendas de la más apetecida, para ese entonces, alcaldía en Nueva Esparta, llegó el gol de taquito: Los votos, cual balón burlón, paso entre poderes y dinero y entró a la portería del CNE, para hacerlo, por primera vez alcalde de la ciudad marinera, con el 48% de los votos, exactamente 19.960. Traducido a un castellano muy llano, “Alfredito” y su partido, Acción Democrática, le ganaron a las dos alcaldías más poderosas, dinerariamente hablando del estado, a la gobernación y al presidente Chávez, montado en la cresta de la ola. Desde ese momento, su dimensión histórica comenzó a ser del tamaño de la trascendencia de sus obras, y la luminosidad de sus ideas esclarece los caminos en el combate de tiranos, levantan banderas y desandan caminos, aviesos, hacia la libertad y la democracia.

@cesarmalave53

 

 

 

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