¿Cómo combatir los estereotipos que promociona el reguetón en la juventud carupanera?

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Los medios de comunicación social siempre han jugado un papel protagónico a la hora de vender estereotipos que van desde la forma de vestir, pasando por los comportamientos y actitudes prácticas, incluyendo el modo de caminar y hablar, hasta el punto de condicionar la preferencia del tipo de pareja a elegir

Texto: Otilio Rodríguez

Cada día son más las madres y los padres que aún cuando tratan de adaptarse al Reguetón como cultura musical predominante, mantienen mucha reserva y recelo por los estereotipos que podrían condicionar a futuro el comportamiento de sus hijas e hijos. Consideran que dicha tendencia musical es una mala influencia para el desarrollo integral de las generaciones actuales que en menos de 5 o 10 años serán padres y representantes de otras generaciones, seguramente más perturbadas y con superiores antivalores que los ya existentes.

Históricamente ha sido muy difícil combatir con resultados favorables los estereotipos nada apropiados que otros géneros musicales han endosado a la juventud de los 60, 70, 80 y 90. En cada una de las épocas anteriores al reguetón, la influencia de los intérpretes y representantes del género musical de moda, fue fácilmente digerida por los adolescentes del momento, pero la diferencia que más las separa del reguetón es el lenguaje sexista y contenidos pornográficos que la mayoría de las canciones expresan a la par de lo explícitamente exhibido en los vídeos clip o audiovisuales promocionales.  

Desde la irrupción del rock and roll a la palestra musical, pasando por la aparición de la música disco, hasta la incursión exitosa y prologada del Pop, y ahora el reguetón; los medios de comunicación social siempre han jugado un papel protagónico a la hora de vender estereotipos como la forma de vestir, comportamientos y actitudes prácticas, incluyendo el modo de caminar y hablar.

¿Madres y padres de hoy alienados al reguetón?

Ciertamente las madres y los padres que nacieron y crecieron en los 70, 80 y 90, seguramente disfrutaron de las letras e interpretaciones musicales de artistas anglos como Madonna, The Police, Bon Jovi, Duran Duran, Michael Jackson, Freddy Mercury, Bryan Adams, Billy Joel y Whitney Houston; quienes se destacaban por su imagen glamurosa y sus largas melenas bien cuidadas, pantalones ceñidos al cuerpo y de bota ancha, con estilos muy particulares que lo hacían carismático y atractivo para la preferencia de las masas.

Pero la preocupación de las madres y los padres de los 70, 80 y 90 no era precisamente las letras y contenidos sexistas y pornográficos de las canciones. Su principal preocupación era la forma como sus hijos e hijas comenzaron a experimentar drogas de todo tipo en los conciertos donde asistían, pero que al final de cuenta, no se traducía en violencia contra el  género femenino, como lo observado hoy.

Otras de los estereotipos con mayor influencia en la juventud de los 70, 80 y 90 eran artistas o agrupaciones latinas e hispanas como: Soda Stereo, Timbiriche, Maná, Roberto Carlos, Camilo Sesto, Raphael, Ángela Carrasco, Santana, Juan Gabriel, José José, Julio Iglesia, José Luis Rodríguez “El Puma”, Sandro, Emmanuel, Luis Miguel, Ricardo Montaner, Melisa, Karina, entre otros que seguramente usted amigo lector, tendrá en su mente.

Otra de las asimetrías que separan el reino actual del reguetón de las otras culturas musicales de los 70, 80 y 90, es la calidad histriónica de los representantes de cada género. Las voces eran portentosas, afinadas, disciplinadas y con un alto registro vocal. Los cantantes de décadas pasadas dedicaban largas horas de preparación antes y durante el lanzamiento de una producción musical. En los 80 y 90 la competencia entre los artistas era feroz y permanente, factor que favorecía los ingresos de los sellos disqueros que en su mayoría fueron desapareciendo con la piratería y e internet. Actualmente comprar un CD es opcional y poco necesario, ya que las descargas digitales del presente acabaron con las entregas personalizadas de discos de Oro, Platino o Diamante.  

Consecuencia del género reinante

En más de una década monopolizada por el reguetón se ha logrado profundizar la promoción de antivalores en la sociedad mayoritariamente integrada por niñas, niños y adolescentes, contagiando además edades adultas que no superan los 30 años. Ante las demandas afectivas de muchos jóvenes desasistidos por sus propios padres, inicia una búsqueda desenfrenada a encontrar emociones que no suceden en su vida diaria, reafirmando la necesidad de encontrar un equilibro emocional ligado a la seguridad, confianza y autoestima.

Muy especialmente las mujeres pasan por alto los temas sexuales, sin percatarse que las principales víctimas del género musical de moda son ellas mismas. En la mayoría de los temas de reguetón se habla explícitamente del consumo de droga, menosprecian al sexo femenino al punto que la utilizan como una esclava sometida a los movimientos machistas del cantante, denigrando su condición humana. Todo lo anterior jamás ocurrió en los 70, 80 y 90.

Cantantes como Anuel AA, Bab Bunny, Maluma, Ozuna, Niki Jam, entre otros son los estereotipos masculinos que hoy tienen las adolescentes como referente para una relación a futuro. En cambio, los jóvenes preferiblemente buscarán un estereotipo femenino como Karol G, Becky G, Natti Natasha, Farina, Anita o Ivy Queen.  

Por tal razón, es necesario que las madres y los padres de los niños y adolescentes seguidores del reguetón, inicien desde ya una campaña no antireguetón, sino mas bien, un proyecto familiar a favor de reconstruir nuestra sociedad a través de los buenos ejemplos que llegan directamente a la vista y a los oídos de sus propios hijos e hijas.

La intención es reorientar la preferencia musical de las niñas, niños y adolescentes, para que estos no sean a futuro lo que escuchan hoy a través de la cultura música actualmente reinante. Los estereotipos de hoy seguramente serán el reflejo fiel la sociedad del mañana.   

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