AUTOR: ALEXIS J. REVERON

Una de la característica mas peculiar. sobresaliente  e inocultable del régimen chavo madurista, es la corrupción. Esta en todas partes. Principalmente en la administración pública. No hay un ente público que se escape de las actuaciones de las «bandas delictivas» que se escudan bajo el poder omnímodo para cometer sus fechorías solapados, eso si,  por una «casta» de cómplices que se aprovechan del «botín» producto de la rapiña al erario publico.

“La corrupción genera ineficiencia, hace que los recursos destinados a la satisfacción de nuestros derechos y necesidades se desvíen a complacer los gustos y placeres de funcionarios inescrupulosos y, en consecuencia, afecta derechos humanos como el derecho a la vida, la salud, la alimentación, la vivienda y en general la posibilidad de tener una vida digna, especialmente a los grupos en mayor situación de vulnerabilidad (personas en situación de pobreza, niños y adolescentes, indígenas, etc.)”

Así se define la corrupción en un informe de la ONG Transparencia-Venezuela. Denunciar la corrupción es una obligación ciudadana y así lo contempla el artículo 269 del Código Orgánico Procesal Penal. Los funcionarios públicos tienen mayor responsabilidad en la materia, y por ende existen sanciones para aquellos que conociendo un hecho de corrupción no lo denuncien. En días reciente (27-10-19) el Concejal Luis Eurresta (PCV) quien funge como vicepresidente de  la Cámara Municipal del Municipio Bermúdez, Estado Sucre, anunciaba cierta «irregularidad» administrativa en el ente municipal. El «valiente» Concejal admitió sentirse «alarmado» por la situación y prometió que se haría una investigación profunda para determinar responsabilidades en el caso.

Al mismo tiempo el Concejal Orlando Suárez, presidente de la Cámara Municipal se pronunció y detalló sobre un posible «desfalco» que sería investigado por funcionarios del CICPC para que determinen las irregularidades y por ende sus presuntos responsables. Y que en las «próximas horas se darían detalles del mismo y sus presuntos responsables. Lo que era un «rumor» se convirtió en una realidad. Ahora bien, el caso es que la ciudadanía espera que se determinen las responsabilidades y se apliquen los correctivos de Ley.

Quienes resulten implicados en el «affaire» deberían responder ante la justicia y reembolsar lo sustraído al erario municipal. No se aceptará bajo ninguna circunstancias que de imponga la impunidad. Tampoco se tolerará la opacidad, que trate de encubrir a los presuntos corruptos. Eso sería el deber ser. Sin embargo, y se sabe en estos casos, que los delincuentes de «cuello rojo» siempre tratan de evitar que se les aplique la justicia. La decencia y la transparencia están riesgo. Hay quienes amenazan y dicen «con mi corrupto no te metas», dado a que en el actual régimen delincuencial existe la «sociedad de cómplices» los cuales se encargan de solapar las responsabilidades y evitar a toda costa que se aplique la ley antiguiso.

Sabemos de sobra que la corrupción anida en todo los estratos de la sociedad venezolana por que las condiciones son propicias para ello. Es una corrupción a pequeña escala que se sustenta en un modus operandis que de una u otra manera hemos internalizados todos, el amiguismo, el enchufe, el compadreo, el favor, el nepotismo y todas las infinitas variantes donde se oculta el perverso mal de la corrupción. Hoy ti mañana ti. Con mi corrupto no te metas.

La sociedad carupanera espera prontitud y eficacia en la investigación y asignación de responsabilidad en el presunto desfalco. Mantenernos acorralados por los delincuentes del erario publico y no actuar, nos convierte en cómplices silentes. Hagamos uso de la Ley Orgánica del Poder Público Municipal, en su (Artículo  257) «Los ciudadanos y ciudadanas tienen derecho a organizarse en contralorías sociales con el objeto del control del gobierno local… Los contralores y contraloras municipales tienen la obligación de vincular a la ciudadanía a sus labores de fiscalización de la gestión pública y a la valoración del desempeño de las entidades y los organismos de la administración publica municipal». Leáse todo el Articulado al respeto y nos daremos cuenta del grado de responsabilidad que tenemos los ciudadanos para frenar el fenómeno de la corrupción que tanto daño le hace a la sociedad.

 Finalmente sugerimos alguna interrogantes que deben ser respondidas por quienes tienen la altísimo responsabilidad  de salvaguardar el erario publico. ¿ Cómo y de qué manera actuaron los presuntos responsables del denunciado desfalco, siendo que el ente municipal cuenta con una Contraloría Municipal? ¿Se aplicó el control posterior de acuerdo al Articulo  104 de la Ley Orgánica del Poder Público Municipal? «Quien no la debe no la teme» reza el viejo adagio.

Pero que se aplique la ley en todas sus expresiones. Que tengamos una administración publica municipal decente sin máculas, es lo ideal. Ojalá que el «valiente» Concejal Luis Eurresta ponga la «lupa» en el caso de la sede de la Orquesta Sinfónica de Carúpano, donde todavía nadie ha explicado su no conclusión. Ojalá y ponga el dedo en la «llaga» en lo que respeta a la vida de opulencia de algunos funcionarios públicos (socialistas), que con sueldos mínimos obstantes bienes y fortunas. Ojalá y que no sea pura «alharaca» del «gallo rojo» del cual se ufana en representar como una parcela ajena a las «matracas» y las «mordidas» ofrecidas como señuelo por la «canalla corrupta».

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