Confesiones de Bolívar a Luis Perú de Lacroix aún generan controversias después de 192 años de historia

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Si no hubiera enviudado tan pronto, la Independencia de América hubiese perdido su más insigne soldado. Para el Libertador, el Mariscal Sucre amigo de las leyes y no del despotismo, el partidario del orden, el enemigo de la anarquía y finalmente un verdadero liberal. A pesar de haber alcanzado el grado de Maestro, el Padre de la Patria criticaba algunas acciones individuales y colectivas de sus hermanos masones

Texto: Otilio Rodríguez

En una amena e íntima cena y posterior tertulia celebrada el 10 de mayo de 1828 en Bucaramanga Colombia, el Libertador Simón Bolívar confesó a su relator Luis Perú de Lacroix y edecán Diego Ibarra, algunas de sus vivencias como hombre de familia y prócer de la Independencia suramericana. Las opiniones, análisis sicológicos, políticos y filosóficos suscitados por Bolívar y narrados por él durante los acontecimientos de la Convención de Ocaña que marcó la división de la gran nación nacida en Angostura, fueron 200 años después cuestionados y puestos en duda por muchos cronistas e historiados opositores al Diario de Bucaramanga publicado por el prócer de origen galo.

En la parte conservada del diario bumangués, el Padre de la Patria retrata con su exquisito verbo literario, la razón fundamental que lo llevó a luchar sin descanso por la libertad de los pueblos de América. Seguidamente expresó una sinopsis grafica del Abel de América Antonio José de Sucre. Para finalmente emitir un juicio de valor sobre el comportamiento de los masones y participación de las logias en las sociedades de la época.

Con un humor poco usual en esos tiempos de cólera político, despotismo, divisionismos y vilipendios en su contra, Bolívar inicia la conversación a la 7:45pm hablando del matrimonio perfecto del hombre militar. Afortunada fue la necesidad de Perú de Lacroix de recoger día por día pos conceptos y aseveraciones del Libertador en su ocaso militar y saludable.

Su enviudes contribuyó a la Independencia de América

Después de la comida, el General se hizo acompañar a pie por su edecán Wilson y relator Lacroix. Le preguntó a su cronista personal: Yo pensaba ser de la misma edad que usted y tengo tres años menos, por qué nací en 1783, pero parezco más viejo que usted. ¿Cuántas veces se ha casado? Una señor, y fue en 1825 con la mujer que actualmente tengo, le respondió Lacroix. El Libertador continuó la conversación diciendo: Eso significa que se casó a los 45 años. Esa es la verdadera edad para el hombre. Pues sepa que yo no tenía 18 cuando lo hice en Madrid, y enviudé en 1801 no teniendo todavía 19 años. Confieso que quise mucho a mi mujer y su muerte me hizo jurar no volver a casarme. Cumplí con mi palabra. Miren ustedes lo que son las cosas: si no hubiera enviudado, quizás mi vida hubiera sido otra, no sería el General Bolívar, ni Libertador, aunque convengo en que mi genio no era siquiera para ser alcalde de San Mateo. Mi amor por María Teresa era magnánimo y venerador. Su muerte contribuyó a la libertad de Colombia, Perú y toda América del Sur.

Lacroix cerró parte de su escrito afirmando que “si no hubiese sido por la muerte repentina de un gran el amor, la Patria Grande hubiese perdido su más insigne y grandioso soldado al servicio de la Independencia”.

Sucre enemigo de la anarquía y amigo de las leyes

La noche 11 en Bucaramanga, trajo consigo otra confesión no tan publicitada por el Bolívar convaleciente. Hablando del Mariscal Sucre, se expresó del cumanés con las siguientes palabras: Sucre es un caballero en todo, es la cabeza mejor organizada de Colombia, es metódico y capaz de las más altas concepciones. Es sin duda, el mejor General de la República y su primer hombre de Estado. Sus principios son excelentes y fijos, su moralidad es ejemplar y tiene el alma grande y fuerte, sabe persuadir y conducir a los hombres, los sabe juzgar, y si en política no es un defecto el juzgarlos peores de lo que son realidad. Pero tiene un incorregible defecto: es el de querer mostrarse demasiado sencillo, demasiado popular y no sabe ocultar bien que realmente no lo es. Lacroix terminó de escribir la última letra y preguntó ¿Algo que añadir? Bolívar meditó y dijo después de unos segundos de lenta y sofocante respiración… Sucre es el valiente de los valientes, el leal de los leales, el amigo de las leyes y no del despotismo, el partidario del orden, el enemigo de la anarquía y finalmente un verdadero liberal.  

Lacroix concluyó argumentado con su pluma… disipada la duda que tenía de que Bolívar ya no estimaba a Sucre. Tantas han sido las conspiraciones y confusiones generadas por los promotores de La Cosiata, que cualquier otro hombre ajeno a Bolívar hubiese caído en el error de desestimar la lealtad de Sucre.

La masonería: Una sociedad secreta

Pocas ganas tenía el Libertador de irse a dormir y siguió hablando: Un día tuve una curiosidad…. iniciarme en la masonería para conocer desde dentro los secretos y costumbres de las logias y sus masones. En Paris fui recibido como Maestro, grado más que suficiente para juzgar lo ridículo de la tal antigua asociación. Decía Bolívar que en las Logias había hallado algunos hombres de merito, otros bastante fanáticos, muchos embusteros y muchos más tontos burlados: que todos los masones parecen unos niños grandes jugando con señas, morisquetas, palabras hebraicas y con cintas y cordones como atuendos. Aclaraba Bolívar que no era político valerse de la masonería, porque para hacerse algunos partidarios en las logias se hubiera atraído el odio y la censura de toda la nación….

Lacroix replicó y preguntó con confianza al Libertador. ¿Tiene algún enemigo masón? Bolívar de forma inmediata dijo que sí. Lacroix con atrevimiento cerró con una estocada final hecha interrogante…. ¿Hermanos enemigos? El Libertador respondió con febriles palabras sacadas del alma: aún no tengo pruebas suficientes para afirmar que los propiciadores que han insistido verme muerto en los últimos meses sean masones. Manuela insiste que sí.

Meses más tarde, específicamente el 25 de septiembre de 1828, hace 200 años, su eterna y más efusiva enamorada Manuela Sáenz logró salvar de la muerte a Bolívar de un atentado direccionado por Francisco Paula de Santander, hermano masón. Precisamente por su condición de masón, Santander no fue profundamente investigado por el acto de magnicidio contra el Padre de la Patria.

Diario de Bucaramanga al servicio de la lectura

Este trabajo de investigación con fines didácticos, está especialmente dedicado a los amantes de la historia bolivariana, patria y romántica de la Patria Grande de hace 200 años. Entre María Teresa del Toro, Antonio José de Sucre, la masonería y sus logias, Bolívar y Lacroix dialogaron varias horas nocturnas y diurnas entre el 10 y 11 de mayo de 1828.

Hasta una pronta oportunidad, seguiremos informando y educando…………

 

 

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