Cristóbal Guerra / Desde Stalin Rivas hasta James Rodríguez

0
102

Stalin Rivas es el único en salir a la cancha con la chaqueta de la selección puesta encima del uniforme (preolímpico de 1992). James Rodríguez es el único jugador del banco del Real Madrid en colocarse el tapabocas al revés, con el escudo del equipo volteado (partido de 2020).

A la distancia de veintiocho años las actitudes son las mismas: inconformidad, rabia… malcriadez. Dos talentos inalcanzables pero que nunca han estado a gusto con lo que han tenido: si es azul, hubieran preferido el amarillo; si es amarillo, hubieran elegido el azul. Es un tipo de ser humano, la condición de algunas personas peleadas con su entorno.

Todo esto lo comentamos porque recordamos a Stalin regodeándose con las caras agrias de los miembros de la Federación al verlos en la presentación de los equipos y el himno en un partido ante Perú: él quería siempre ser diferente, sin importarle cuántas antipatías se ganaba con sus desplantes…

Ahora le toca a James. Del Real Madrid al Bayern Munich, de nuevo al Real Madrid. Quería la gloria, pero que el fútbol se jugara a su modo y manera como con la selección colombiana en el Mundial Brasil 2014, cuando fue el mejor jugador del campeonato. No pudo ser.

Quiso ir al Atlético de Madrid, al Napoli, pero ¿no hubiera sido igual su llanto de malcriadez? La semana pasada el técnico Zinedine Zidane le dio una lección: de contracorriente contra lo que se creía, lo puso de titular en el arisco partido ante la Real Sociedad; mas, desubicado, sin el tono futbolístico necesario, hubo poco de James en la cancha donostiarra.

En el siguiente partido, posiblemente más cómodo ante el modesto Mallorca, fue al banco y desde ahí, con su cara larga, refunfuñando contra el mundo, se colocó el tapabocas con el escudo hacia abajo.

Rodríguez nunca está contento, porque su pelea a cuchillo es contra su propia manera de ser. Ya no es el joven que asombró al mundo con su golazo ante Uruguay en el Maracaná de Río de Janeiro: cumplirá veintinueve años de edad la próxima semana, y la tarde comienza a hacerle paso a la noche de los tiempos del fútbol…

Stalin Rivas y James Rodríguez, dos jugadores que han podido llegar a la cúspide azul donde solo llegan los predilectos, los únicos, los que no son de este mundo. El venezolano ya está fuera del fútbol; a James aún le queda un trecho por recorrer y tendrá que aprovecharlo hasta el fondo.

El fútbol puede tener ese rostro de suficiencia, que es el rostro del que piensa que aquello va a durar toda la vida. Cuando James vuelva a la calle, cuando asuma su igualdad con la gente común, volverá a llorar. Esta vez, seguramente, por haber creído que él, como lo creyó Stalin, estaba por encima del bien y el mal.

Nos vemos por ahí.

 

 

Liderendeportes.com

 

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.