Cristóbal Guerra / Los tiempos del Premundial, vaya lío…

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LOS TIEMPOS DEL PREMUNDIAL, VAYA LÍO…

Por Cristóbal Guerra

***Si el coronavirus hubiera sabido el desorden y el caos que iba a desatar en el fútbol del mundo, hubiese guardado su ataque implacable para mejor oportunidad.

Vaya lío el que ha formado la pandemia. Por los cinco continentes y la desaparecida Atlántida se devanan los sesos tratando de armar sus torneos nacionales y las copas internacionales, y por Suramérica también movían las piezas de dominó para el postergado Premundial que dará los cupos para el Mundial de Catar 2022.

Pensaban: ¿qué hacemos, un todos contra todos como venía siendo, o cambiamos de formato para que dada las urgencias esta vaina salga más rápido? El round robin había sido el descubrimiento de la piedra filosofal del fútbol regional: más largo, más partidos y las federaciones de cada país se relamían por el dinero obtenido porque la televisión ponía en pantalla los pormenores de los juegos, y “todos tan contentos”, como dice Fernando Savater en “Ética para Amador”.

Todo se ha resuelto al volver a este cuerno de la abundancia en el que cada selección deberá disputar a partir de septiembre de este año 18 partidos, aunque sigue habiendo dos grandes impedimentos: lo apretado de las fechas y los reclamos de los clubes. Sus intereses, que son los de más peso en el fútbol universal, se anteponen a cualquier iniciativa que más o menos los perjudique; es decir, primero se debe pasar por el prisma de sus inversiones y luego hablar de cierta organización competitiva. ¿Darán Boca Juniors, River Plate, Flamengo, Corinthians, Peñarol, Nacional de Montevideo a sus jugadores así nada más porque el deber de la patria llama?

Por eso lo que sonaba mejor para muchos era regresar a aquella cierta pureza que había en los torneos cortos de tres o cuatro países, porque no existía el interés desmedido de y por la transmisión televisiva. En el pasado, Brasil, Argentina y Uruguay lideraban cada zona, y solo se jugaban cuatro o seis partidos por equipo. Esta manera de ir a la guerra sería conveniente para los jugadores desde la atalaya humana, porque con menos juegos y viajes sus energías no sentirían con tanta fuerza los embates de la exigencia. También, y como fórmula a estudiar, se hablaba de campeonatos en un solo país, con solo un viaje a ese lugar con una duración de un mes o poco más.

Pero al final, ha triunfado el criterio del todos contra todos. Y recordar que este maremágnum de asuntos organizativos lo ha traído al fútbol de América del Sur un enemigo invisible, un extraño rey con corona al que no se le ha conseguido el zaguero que lo marque. Ya no es Lionel Messi, ni James Rodríguez, ni Luis Suárez ni Salomón Rondón, sino un todo terreno que le abre surcos a la ciencia del planeta.

¿Qué querías, Vinotinto?

Entre la multitud se oían opiniones y divergencias. Se pensaba que lo mejor para la selección venezolana era esto; o no, era preferiblemente lo otro. Una teoría desvanecía cuando llegaba otra, y así marchaba la cosa. ¿Habrá más opciones en el todos contra todos o, quizás, habría más en el formato de pequeños grupos? En el round robin se roban puntos aquí y allá y se puede caer alguna vez porque siempre habrá oportunidades, aunque la experiencia dice que hay que ganar todos los puntos en casa. En las llaves de tres o cuatro perder un partido no tiene remedio; por eso es más vertiginoso, pero vencer una vez da un aliento de huracán. En realidad, la veta no estaba en una u otra forma: si se tiene un equipo armonioso, con ambición y agallas, el objetivo estará siempre más cerca.


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