Cristóbal Guerra / Un fútbol desconocido

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***No es posible descifrar y por eso entender el fútbol femenino. No se pueden aplicar los códigos conocidos y tradicionales del juego de hombres, pues las cosas entre las mujeres son de un universo a menudo incomprensible.

Son extraños seres para los hombres, así como los hombres somos totalmente predecibles entre ellas. Por eso no hay manera de calificar ni comparar el fútbol femenino con el de varones: ¿compararlo con respecto a qué?

Es único, inimitable, solo en el universo. Es un fútbol de nueva era, de tiempos recién estrenados, y su aparición en el firmamento tiene una explicación.

Los días que corren se han caracterizado por el afán femenino de llegar a  estratos tradicionalmente reservados para los hombres, y en muchos de ellos las muchachas han conseguido igualar, y hasta desbordar las labores masculinas.

No sabemos si en todo esto hay a veces una desmesura, un entusiasmo desmedido, pero…

Pero un momento. La naturaleza humana ha establecido, por ser naturaleza, fronteras entre hombres y mujeres. Estas se han ido difuminando en los años actuales, pero aun así hay cosas de cada lado que pueden ser inviolables.

No se siente normal, por un hecho a medias entre lo cultural y lo humano, ver a hombres desfilando en una pasarela de modas o trabajando en un taller de corte y costura; no tiene nada de denigrante y hoy día es común ver estas escenas, mas son actividades que se relacionan, por su razón de ser, a la mujer.

Igual sucede en el fútbol, deporte en el que el cuerpo a cuerpo, el pegarse, la bronca, son de hombres y no propios de las actitudes femeninas.

No es fácil imaginar a unas chicas increpando a una árbitra, porque tal actitud desdice de su condición de mujer y de la delicadeza que su sexo implica.

Las chicas se quejan de no ser tomadas en cuenta en la difusión de sus torneos y en la paga de sus esfuerzos, pero es que según el interés colectivo, de aficiones anhelantes, sus campeonatos internacionales son poco tomados en cuenta por los medios de comunicación y las autoridades del fútbol, y por eso de tales intereses se derivan sus lamentaciones…

Mas, todo lo escrito en esta columna no quiere decir que su autor sea militante de una causa anti femenina. No, solo hemos expuesto una visión también válida para el boxeo femenino.

Está visto que dirigiendo una empresa o como jefes de personal las mujeres, por su intuición e inteligencia, suelen ser más firmes y mejores que los hombres, pero verlas en el campo metiendo pierna y afanadas ante otras como ellas, no tiene la misma naturalidad. Cada uno es cada cual, y razones hay para pisar los terrenos más apropiados.

Nos vemos por ahí.

 

http://www.liderendeportes.com/noticias/opinion/cristobal_guerra/un-futbol-desconocido/

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