De ambulantes: Niños, jóvenes y adultos de la calle ¿ Qué esperamos de ellos?

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De ambulantes: Niños, jóvenes, adultos y ancianos, de la calle. ¿Que esperamos de ellos?………

Con Pensamiento Crítico.

Por el Lcdo. Pedro Antonio Rojas (0426-198 6330) 

Mucho se comenta, se dice y escribe acerca de la proliferación  de  personas que deambulan por los diferentes sitios de la ciudad buscando la manera de “Redondear la Arepa” en un país, de los que ostentan  mayor  riqueza en el mundo, pero de los que ofrecen menos  oportunidades para el desarrollo y crecimiento  individual  y  familiar. El trabajo informal y el rebusque se han hecho mucho más productivos, en cuanto a ingresos, que el trabajo formal en desempeño de cualquier profesión o arte. Una economía inflacionaria afectada en gran parte por la intermediación de los informales, que no solamente contribuyen a inflar los precios, sino que distorsionan, enormemente, el proceso comercial legitimo.

Hombres, mujeres y niños; menores, jóvenes, adultos y  ancianos que tienen vínculos familiares débiles o inexistentes, rotos por destrucción familiar, que hacen de la calle  su hábitat  principal  y  desarrollan en ella la supervivencia. 

De ambulantes” producidos  a consecuencia, en parte, de  la migración de miembros del grupo familiar que han salido por nuestras  fronteras en búsqueda de mejor calidad de vida, dejando a la suerte del tiempo a sus abuelos, padres e hijos en compañía de la soledad y en manos del destino incierto.

Unos  viven, comen, duermen y trabajan en la calle, en basureros, estacionamientos públicos o sitios abandonados, a la suerte de poder ver el amanecer del próximo día,  y otros quizás con el sueño de quedarse dormidos en la eternidad con la esperanza de superar esta calamidad. Generalmente se trata de personas con nivel económico bajo, aunque ahora se suman personas de nivel medio y alto, los más preocupantes son los niños con edad entre los 7 y 14 años, desempeñándose como limosneros, vendedores callejeros, lava y cuida carros, caleteros, o en el peor y más preocupante  de los casos robando, vendiendo divisas, asaltando o traficando con drogas.

Una situación social que va mas allá de lo que imagínanos puesto que los estudiosos de la materia señalan que los “DEAMBULANTES”, como yo los he identificado, son resultado de la combinación de varios factores como abandono, maltrato familiar, anhelo de independencia, fármaco dependencia, extravió del menor, robo del menor para explotación o trabajo infantil, o porque la persona decide abandonar su hogar por rebeldía, abuso, pobreza, hambre, influencia o imitación.

De ambulantes, de los que solo conocemos lo poco que nos muestran porque en su mayoría son arropados por los múltiples peligros a los que los expone su necesidad  y  vulnerabilidad,  de los cuales podemos mencionar la violencia, robos, violaciones, prostitución, drogas, desnutrición, accidentes, enfermedades, asesinatos, trata de personas y explotación quedando a merced de la calle y de la delincuencia que se aprovecha de su situación y soledad, y terminan finalmente vinculados con la delincuencia.

Estos “De ambulantes” constituyen una problemática social pues se dedican a la prostitución, delincuencia, robo, al narcomenudeo, y al sostener relaciones sexuales entre ellos traen al mundo niños no deseados que indudablemente serán en un futuro niños de la calle, que nacerán y morirán en el mismo ambiente, por el abandono del estado y sociedad.

Los De ambulantes también están inmersos y reconocidos internacionalmente entre la legislación que garantiza el derecho a protección por parte de la familia, sociedad y Estado. Los derechos son universales, irrenunciables, indivisibles, imprescriptibles y jurídicamente exigibles al Estado, quien establecerá políticas públicas y presupuesto para tal fin.

La mejor manera para ayudarles es no discriminarlos y participando desde nuestras casas, haciendo que nuestros familiares vivan en ambientes saludables con amor y valores, nuestra obligación es ayudarlos para que salgan de esa vida y canalizarlos a instituciones de ayuda.

Es necesario un trabajo comunitario, donde intervengan no solo el Estado, sino también la sociedad, la familia como célula fundamental y las iglesias, donde el trabajo en equipo sea rehabilitar este sector con educación, albergues, trabajos dignos, adopción, formación espiritual y moral, predicando siempre con el ejemplo.

Debemos crear conciencia plena  de que los De ambulantes de la calle son víctimas de un proceso desbastador en lo moral, ético y económico, que no tienen culpa alguna, constituyen una problemática que nos atañe a todos, es momento de concientizar y participar activamente a disminuir esta situación y sobre todo humanizarnos para darles una vida mejor, trabajando desde el núcleo familiar sembrando una buena educación y convivencia familiar fundada en valores éticos y morales.

Hasta otra oportunidad……

 

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