51 de cada 100 niños y adolescentes no están yendo regularmente a clases en Venezuela. La ausencia de 22 de ellos obedece a la “falta de comida” tanto en casa como en los planteles, según revela el estudio Encovi presentado esta semana en el aula magna de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), a la que acudió Aleteia.

La nueva edición de la Encuesta Condiciones de Vida, que se desarrolla desde hace un lustro con el apoyo de varias casas de estudios superiores en toda Venezuela, identifica cinco indicadores de la ausencia a las aulas y constata además que ya se presenta “rezago escolar” en grupo de edad que va de los 12 a los 17 años.

El estudio confirma que los muchachos faltan como consecuencia de la crisis humanitaria global que afronta el país, al identificar indicadores que son de data reciente y que se siguen agravando a un ritmo exponencial en la nación sudamericana.

Falta de agua y electricidad

Mientras los científicos buscan agua en otros planetas como indicio de vida; en Venezuela, el 28% de los jóvenes falta a clases por que no puede acceder habitualmente al vital líquido, que la administración de Nicolás Maduro es incapaz de garantizar ni siquiera en las zonas más pobladas.

El 15% de los niños y adolescentes no acude a las aulas porque no hay electricidad en su casa, o porque se paralizan los servicios derivados de éste, como ocurre con el Metro de Caracas, en la capital venezolana: una de las pocas “soluciones” de transporte creadas en el pasado y que pese a su casi total colapso, sigue siendo una de las alternativas para trasladarse.

Suspensión de alimentación escolar

El 13% dejó de ir a clases tras la suspensión de los programas de alimentación escolar. La ausencia de comida en el plantel es la quinta de cinco principales razones, según la Encovi, que además acusa a las fallas de transporte del ausentismo.

Y es que 17 de cada 100 niños simplemente no logra llegar debido a la merma en el servicio de transporte, que ha cambiado su precio, su frecuencia y sus horarios hasta literalmente paralizarse: en regiones como Táchira, en la frontera, ya se detuvo por completo la versión pública, impulsado por la ausencia de gasolina en el alguna vez país petrolero.

Rezago en niños, niñas y adolescentes

La investigación –con base científica y social- evidencia también el “rezago escolar” de niños, niñas y adolescentes: presentan un mínimo de dos años de retraso en comparación con la media de países vecinos, e incluso al compararla con la Venezuela de un lustro anterior.

La situación de retraso coincide con el rezago de los niños –menores a cinco años de edad- en cuanto a talla y peso que denunció Aleteia tras un seguimiento permanente en los últimos tres años a la data de Cáritas en las regiones más vulnerables del país.

Aunque el hambre en Venezuela no es sorpresa, ante el silencio formal de organismos oficiales, la censura epidemiológica y la ausencia de indicadores oficiales, Encovi y Cáritas –ambas impulsadas por la Iglesia Católica– son actualmente las únicas datas formales que permiten constatar lo que ocurre en la nación y proyectar patrones y tendencias, para estudio y mitigación.

https://es.aleteia.org

 

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