En tiempos de la Atlántida: Sipara y Yucatán estuvieron unidas por una muralla que se extendía por el Mar Caribe

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Es la misma que se encuentra sumergida frente a la costa, esa misma que produce los mejillones más grandes de Venezuela

Texto: Otilio Rodríguez

La primera vez que visité la comunidad pesquera de Sipara, ubicada en la parroquia San Juan de las Galdonas, municipio Arismendi, participé en calidad de turista en cubierto con aptitudes para el ejercicio del periodismo. Fue durante la Semana Santa del año 2010, temporada en la cual recorrí de punta a punta la costa de este hermoso paraje turístico que de inmediato logró cautivar mi retina ocular. Pero lo más impresionante experimentado en el viaje no fue solo el excelente trato recibido por sus lugareños, sino la comprobación en primera persona de una extraña muralla donde los hombres de mar extraían el denominado oro “rojiblanco”, molusco bivalvos de especial interés económico y gastronómico para el comercial local con calidad de importación.

Reconozco que el retorno a Carúpano fue más traumático que el viaje de ida, ya que el cansancio y estragos causados por una fiesta familiar la noche anterior al viaje, logró vencerme a lo largo del camino, razón por la cual no pude ser testigo de lo tedioso, atrincado y laborioso recorrido realizado por el amigo Pedro Ugarte, quien fue insistente y persistente antes y durante la planificación y desarrollo de la aventura extrema de conocer una de las zonas más conflictivas y peligrosas del extremo este de la península de Paria, estado Sucre.

La  mañana siguiente, después de haber peinado toda la costa en compañía de dos guías locales, recibí la invitación de transitar a bordo de un peñero, el azul tropical que retrataba la panorámica desde la orilla. Después de dos largas horas de navegación a la intemperie del sol abrazador, justo antes de apagar el motor de la embarcación observé esa estructura tan famosa que según el piloto del peñero yacía desde tiempos muy remotos. Tratando de recrear un poco la travesía antes de pisar la orilla, parecía que navegábamos sobre una piscina gigante hecha a base de piedra.

Cuatro años después (2014), tuve el privilegio de volver hablar de Sipara con el tocayo y colega periodista Otilio Rondón, quien viene presumiendo desde hace ya una seis largos años que Sucre fue colonia de la Atlántida. Al leer el contenido del libro Estado Sucre: ¿La Atlántida con Nosotros?, me pareció interesante retomar este fascinante tema y trabajo de investigación que muy pocos se han atrevido a indagar y profundizar.

Según documentos del propio Rondón, la muralla sumergida en la costa de Sipara tiene aproximadamente 3 metros de espesor, 28 metros de ancho y unos 523 metros de largo que podrían ser más, de acuerdo a las evidencias y antecedentes periodístico de científicos y videntes amantes y soñadores de la historia ancestral.

Charles Berlitz y Coronel James Churchward

En el libro El Misterio de la Atlántida, escrito por el investigador Charles Berlitz, narra que -En el Caribe y en las zonas vecinas abundan las estructuras construidas por el hombre. Cuando el agua está clara y serena pueden advertirse diques y caminos a lo largo del fondo de las zonas costeras que parten de la zona oriental de Yucatán, México y de Honduras y se dirigen mar adentro hacia puntos demasiados profundos como para ser explorados-.

Lo que más asombra de esta investigación y relato de Berlitz es que la muralla de 160 kilómetros de longitud que se extiende mar adentro frente a Venezuela con destino a Yucatán, probablemente sea la misma que se aprecia en Sipara. Adicionalmente se suma a esta evidencia científica el aporte periodístico de James Churchward, quien asegura que “en tiempos remotos cuando el planeta estaba habitado por seres superiores (monstruos) todas las construcciones eran exageradas y la Atlántida estaba unida a América, Europa y África. Pero los movimientos tectónicos y otros fenómenos geológicos estimularon el hundimiento de la Atlántida, separando o fragmentando en varias áreas geográficas el planeta tierra, el cual evolucionó hasta hoy.

Partiendo de todas estas revelaciones históricas no es atrevido respaldar la presunción del periodista casayanero Otilio Rondón que el estado Sucre fue colonia de la Atlántida. Pero tampoco resultaría temerario despedirnos con esta interrogante ¿Esa muralla que le da de comer a los habitantes de Sipara, la misma que el pasado comunicaba nuestra costa caribeña venezolana con ese territorio conocido como Yucatán, ubicado en el Golfo de México?

Seguiremos informando y comunicando…………………………..

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