Domingo, 4 de agosto- Max Verstappen lo intentó por todos los medios, pero no pudo resistir el ritmo final de Lewis Hamilton, que logra su séptima victoria en Hungría gracias a una jugada maestra de Mercedes que improvisó una segunda parada para su campeón como medida desesperada para arrebatarle la victoria al holandés que se defendìó en pista a cara de perro aguantando al de Mercedes.

La salida fue la mitad de la carrera, como se esperaba en un trazado parecido en esencia a Mónaco. Verstappen salió al fin bien, sin patinar como en pasadas carreras, y aseguró la primera plaza ante un Hamilton feroz, que se pegó a su cola, lo que le sirvió para igualarse a Bottas y hacerle un soberbio exterior en la curva 3 para dejarle frenado, tanto que vino después Leclerc y le atizó, física y deportivamente, otra pasada para doblarle el alerón delantero.

Quedó tocado, le pasó Vettel y hasta Sainz era enemigo cuando decidió parar en la vuelta 5 para cambiar el morro, lo que le devolvió a la última plaza y fuera de cualquier opción. Sainz heredaba así la quinta posición, cuando partía octavo, después de la enésima salida espectacular de esta temporada, en la que pasó en la recta a Gasly y Norris.Dos puestos más a sumar en una cuenta que ronda los 40 este año.Es uno de los mejores de la F1 en la actualidad en esta suerte tan complicada y decisiva.

Hasta la primera parada la radiografía era clara. Max y Lewis rodando muy parecido con los medios, con una ventaja entre 1 y 2 segundos, luego los dos Ferrari a un mundo por detrás y rodando por momentos de forma similar a los McLaren que circulaban detrás en un trazado que en teoría no era el mejor para los de Woking.

En Ferrari en concreto los mensajes de radio eran para analizar. A Leclerc le hablaban del Plan A, luego a los dos de Plan B, y finalmente a Vettel de Plan C, que era estirar sus gomas medias hasta la vuelta 40 y atacar al final con blandas. Los dos para seguir como estaban, tercero y cuarto, lejos del horizonte de sucesos, tibios de ritmo.

Hamilton, intentando pasar a Verstappen por el exterior de la 4.

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Llegó la primera parada, tras un fake de Mercedes con un ‘overcut’, y Max colocó duros en la 25. Aunque le pidieron ‘hammertime’ a Hamilton, con medios, no podía igualar el tiempo y entró en la 31 para volar también con duros. Pese a que fue una mala parada, el campeón el recortó al holandés cinco segundos en cinco vueltas para colocarse a su espalda en la vuelta 37.

Fue el momento de la carrera, el intento de Hamilton, con DRS, de pasarle a final de recta y la cruzada de Verstappen, que aún le resistió dos curvas más y sobre todo, la suicida en la curva 4 y por fuera de Lewis, que acabó fuera de pista. El duelo esperado, no visto desde hace mucho tiempo, se colocaba con 1-0 para Max en el marcador particular entre ambos.

Sainz mientras, realizó un pit impecable y salió quinto de nuevo por delante de Gasly y lejos de Norris, a quien el equipo le arruinó dos plazas con una mala parada.

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Segunda parada de Hamilton, que monta medios.

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Hamilton sonaba desesperado en la radio. «Qué podemos hacer», «sigue apretando», le decían. «No puedo apretar más», era su tono cabreado. La solución fue arriesgada, hacer una segunda parada cuando volvía a estar a un segundo de Verstappen, montar medios, aún perdiendo 20 segundos, y lanzarse al ataque para atraparle al final con mucho mejor ritmo. «No sé si ha sido buena idea», rumiaba Lewis. ¿Funcionaría?.

A golpe de vuelta rápida se colocó a 10 segundos a falta de 10 vueltas, los números iban saliendo mientras Sainz aguantaba al otro Red Bull, de Gasly, detrás, un coche evidentemente superior y que debería haber sido suyo. De hecho en ese momento fueron doblados por los dos líderes, envuelto en una guerra de campeones a distancia.

Y Hamilton llegó, a falta de cuatro vueltas, con el ‘cliff’ en la gomas de Max bien calculadas por Mercedes, que contaban con su ritmo y la bajada del suyo de Verstappen. En el final de recta, a falta de tres, Lewis se zampó al holandés, lo que también demuestra el poderío de las ‘flechas de plata’ capaces de ganar con una parada más.

Lewis sofoca por los pelos la rebelión de Max, que aún no ha dicho su última palabra, a punto de pasar a Bottas en el campeonato, y con mejoras en el motor Honda para las siguientes carreras. Y qué decir de Carlos, capaz de nuevo de sobreponerse en carrera, mejorar el domingo lo hecho el sábado y seguir cómodamente instalado como el mejor de la clase media de la F1.

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