Florence Nightingale, la primera gran enfermera

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Cuando tus sueños son más grandes que todo lo demás, la fuerza que te impulsa a llevarlos a cabo siempre termina siendo suficiente para alcanzarlos. Así sucedió con Florence Nightingale, la enfermera por la cual se originó la celebración del Día Internacional de la Enfermera.

Florence nació el 12 de mayo de 1820 en Florencia, Italia, de ahí surgió su nombre. Sus padres, ambos británicos, la criaron a ella y a su hermana tal como lo hacían en la clase media alta, le impartieron mucha educación, la cual se componía de clases de filosofía y lenguas modernas desde muy temprana edad.

Esto hizo que Florence se interesara en las ciencias y en la matemática desde que era muy pequeña. Esto lo demostró en una ocasión en la que documentó con mucha precisión su colección de conchas de mar.

En 1837, Florence y su hermana hicieron una gira por Europa con el fin de obtener conocimientos, una costumbre muy común en la clase media alta de la época. Sin embargo, esto a Florence la inspiró a estudiar la profesión en la que se destacaría por cientos de años, la enfermería.

Sus padres no estuvieron de acuerdo, pues esta profesión era a la que se dedicaban las personas de clases más bajas, y no querían que su hija tuviera una vida de servicio. Sus planes para ella eran organizarle una boda con un pretendiente adecuado para que ella viviera cómoda por el resto de sus días.

Naturalmente, Florence se rehusó a seguir los ideales de sus padres e incluso rechazó múltiples propuestas de matrimonio. Su sueño era ser enfermera y por diez años insistió tanto, que finalmente en 1950, su padre accedió a dejarla estudiar lo que a ella le apasionaba.

Una vida de servicio

Florence Nightingale con el grupo de enfermeras de Scutari.

En agosto del año 1853, Florence logró ser nombrada superintendente de un hospital de mujeres en Harley Street, Londres. Su sueño al fin se estaba cumpliendo.

Sin embargo, ese mismo año estallaría la Guerra de Crimea, en la que se enfrentarían el Imperio ruso y el Reino de Grecia. Esto hizo que los hospitales del ejército británico colapsaran con la cantidad de heridos.

En este contexto, el secretario de Estado en Guerra, Sidney Herbert, se puso manos a la obra y escogió a Florence para que liderara un grupo de 38 enfermeras para que fueran al hospital militar en Scutari, en Turquía, a prestar sus servicios y ayudar a los heridos. Esta sería la primera vez que se le permitirían a las mujeres servir al ejército.

Las condiciones del hospital eran deplorables, por lo que lo primero que hizo el equipo de Florence fue limpiar el lugar y adecuarlo para recibir pacientes. Se aseguraron, además, de que las tropas tuvieran ropas apropiadas y comida, cosa que no sucedía muy a menudo en los tiempos de guerra.

Por mucho tiempo trabajaron de esta forma, pero la cantidad de muertes no se reducía. En un invierno fallecieron hasta cuatro mil personas, y no fue sino hasta la primavera del siguiente año que descubrieron que el hospital estaba construido sobre cloacas, por lo que el agua que tomaban los soldados eran aguas servidas, cosa que también influyó en la cantidad de fallecidos.

A partir de entonces, se hizo una limpieza exhaustiva de los vertederos contaminantes, así como también se mejoró la ventilación del hospital, lo cual contribuyó a que se redujera la cantidad de fallecidos.

https://www.tekcrispy.com/2020/05/12/florence-nightingale/

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