Johnys Burgos / Bolívar visitó Carúpano con su amante «Pepita» Machado

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BOLÍVAR VISITÓ CARÚPANO CON SU AMANTE «PEPITA» MACHADO

Por Johnys Burgos


.- Al haberse cumplido, el pasado jueves 24 de diciembre, doscientos años de la muerte de la heroína caraqueña Josefa “Pepita” Machado, quien en vida fuera compañera de lucha y amante del Libertador Simón Bolívar, hemos programado realizar en Carúpano un conversatorio como homenaje a la memoria de esta insigne guerrera de la gesta independista, tan olvidada por la historia contemporánea.

       En  mi condición de presidente de la comisión promotora del Círculo de Escritores “Simón Bolívar”, hago referencia sobre la importancia de esta fecha histórica, tanto por la figura de Pepita Machado como por su impacto causado en sociedad carupanera en 1816, cuando acompañando a Bolívar durante la primera expedición de Los Cayos, género diversos sentimientos encontrados, producto de su gran belleza física e inteligencia en el conocimiento de las acciones guerreristas de la época, emprendidas por El Libertador.

     Josefa “Pepita” Machado era  una jovencita de la clase acomodada caraqueña, hija de don Carlos Machado, hombre adinerado de la época, quien fungirá como Corregidor, siendo nombrado en 1813  primer Canciller de la República. Hay referencias que la señalan como prima del propio Soublette.  Su madre fue doña Mercedes Machado de Paz y Castillo.

      Todas esas bondades del mantuanaje caraqueño, los abandono esta joven mujer, por seguir su amor por Bolívar y serle fiel con sus ideas independentistas, lo que  la llevaría a compartir sus  dificultades y trágicos días de derrota, ya que fueron pocas las mieles de las victorias, durante los seis años que lo acompañó en la construcción de las Repúblicas de Venezuela desde 1813 hasta 1820, que culminaron con su muerte un 24 de diciembre, víctima de tuberculosis, en plena navidad, en los brazos de un  conmovido Bolívar.

      En 1816, piso El Libertador por segunda vez las calles de Carúpano, de donde no hacía dos años había tenido que salir vencido por la adversidad. Lo acompaña su amada Pepita Machado, quien durante 30 días de estadía, desataría diversas pasiones entre los pueblerinos, tan inusuales para la fecha, ya que mientras la curiosidad masculina se deleitaba miranda a tan exuberante belleza caminar por la plaza rumbo a la iglesia o de brazos con Bolívar, las féminas lugareñas, se la comían con la mirada, buscando cualquier detalle para comentar.

    Cada vez que comenzaban el cuchicheo: “Ahí viene la Pepita” los cuellos se alargaban y se generaba un silencio al paso de su taconeo, haciendo movimientos de cadera, que emparejados con su buen vestir, despertaban el bullicio colectivo entre los presentes. Referencias orales, señalan que para esa fecha, en Carúpano se registraron las primeras denuncias de agresiones sufridas por caballeros, producto de los celos femeninos, incluso, demandan de divorcios o separación de parejas.

    Según estas referencias,  en 1816, a partir de la presencia de Josefa Pepita Machado en Carúpano, se comenzó a llamar pepita al órgano sexual femenino, tal como lo señala J. J. Martínez Vera en su obra “Los Héroes Vencidos”, que en nuestro tiempo moderno, ya es parte del lenguaje popular venezolano, siendo sustentada por la existencia de espacio público, vía hacia los sectores  de San Martín y El Valle, parroquia Santa Rosa, llamada como “plaza la pepita”, aun siendo designada en 1982 por las autoridades municipales como Plaza José Félix Ribas, en homenaje a la gesta de la batalla de La Victoria.

     Bolívar tuvo un buen número de amantes, pero sin duda la quiteña Manuelita es la más publicitada. Es la amante del Bolívar triunfante, compañera en los años de gloria. Sin embargo, Pepita Machado, aun siendo borrada por nuestra historia, es la única amante venezolana del Libertador, quien libró varios combates, espada en mano a su lado, ejerciendo  una influencia singular sobre Bolívar no solamente en la cama sino en los  asuntos públicos; corre el rumor de que numerosos nombramientos y ascensos se deben a Pepita, quien conquista el aprecio de la tropa que la llama Doña Pepa y respeta a  la mujer de su jefe que no le teme a los indios flecheros ni a los  ríos desmadrados y siempre está al lado de los combatientes como intendente y como enfermera.

Johnys Burgos–(Carúpano, diciembre de 2020)

Jebo57@gmail.com

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