El mote surge durante sus inicios en la escuela de cantos tradicionales Bonifacio González de Altagracia y fue porque a su tío Enrique Ágreda, “El Serafín”, le atacó el miedo un día de la Virgen del Valle y no salió a cantar. Entonces, tiempo después, los otros decimistas comenzaron a decir “Joseíto va a vengar a su tío y será El Vengador de Serafín”. Con el paso del tiempo se quedó solo como “El Vengador”.

Debutó en el año 1989 -a los cinco años de edad- en el auditorio de la Universidad de Oriente, núcleo Nueva Esparta. Desde pequeño se destacó, en sexto grado ganó su primer festival. Desde los 8 años se fue enriqueciendo y formando de la mano del maestro “Beto” Valderrama. Incursionó en este género por el amor que su papá le tenía al galerón.

Para “El Vengador” es urgente que se le preste atención a la difusión de esta expresión musical por excelencia del oriente venezolano. “En Nueva Esparta merece un tratamiento especial, ya que lo que decimos musicalmente tiene que ver con lo social y con la transmisión de valores”, comenta.

Pone especial énfasis en la importancia de mantener vigente este género musical a través, tanto de las emisoras radiales como en eventos regionales. “Actualmente hay cosas puntuales, como algunos festivales, pero un apoyo constante desde las instituciones a la labor de difusión de la música tradicional no lo hay”, se lamenta.

Para Ágreda “el galerón se resiste a morir. Es una realidad, sin ánimo de ser pesimista, de que estamos en una etapa de transición. Si el galerón muere seremos un pueblo sin esencia, sin identidad. Es necesario unificar en un solo criterio, una hoja de ruta en función de nuestro acervo cultural, porque vivimos en un mundo alienado. No hemos entendido que no se debe buscar que lo tradicional compita con lo moderno”, dice en su contundente mensaje.

José Agreda dice que el galerón se resiste a morir / Foto: OLYANA MARCANO @olymarcano

Con respecto a la composición poética del galerón, Ágreda la describe así: “Con la complejidad, lo bello. Así es el galerón. Es desarrollar esa capacidad de improvisación sujetado a la estructura de la décima espinela. Debe profundizarse la lectura, la asociación de palabras, conocer a fondo nuestro idioma. No se explica cómo algo tan complejo a la vez es tan sencillo para el pueblo llano”, dice.

Tiene cuatro obras musicales publicadas, estas son: “Con la voz en alto”, “Exaltando los valores”, “20 años en la Preservación de lo Nuestro” y “Para exaltar la Espinela”.

Para este cantor nacido en la población de Altagracia, municipio Gómez, debe destacarse que en la forma de cantar la espinela hay un aporte aborigen y europeo. Se apoya en lo descrito por el poeta Gustavo Pereira, quien afirma que el galerón guarda relación con lo que los indígenas llamaban areitos, celebraciones donde juglares exponían a un público. / Por: Deysi Ramos / EL SOL DE MARGARITA 

 

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