En entrevista con Infobae, Juan Guaidó dijo no tener dudas de que en Venezuela habría un levantamiento popular e internacional si a su regreso a Venezuela es apresado por organismos de seguridad y judiciales del país caribeño.

“Eso sería un golpe de Estado, incluso. Y sería un último error del dictador además, una aberración, cuando más de sesenta países me reconocen como Presidente”, declaró al diario digital argentino recordado la nueva convocatoria a movilizaciones que, según él mismo precisó horas después en Ecuador, se plantean para los próximos lunes 4 de marzo y martes 5 de marzo.

Con movilización popular Guaidó busca demostrar que su poder de convocatoria está intacto después de lo ocurrido el pasado 23 de febrero en las fronteras venezolanas.

El regreso de Guaidó al país toma la atención de muchos venezolanos en estos momentos aún cuando la temporada vacacional ha ralentizado los motores del quehacer diario.

Pero fuera del país los pronunciamientos en torno al tema no se han hecho esperar, contribuyendo con la creación de un contexto de incertidumbre y expectativa.

La Unión Europea (UE) avisó que cualquier acción que pudiese poner en peligro “la libertad, seguridad o integridad personal” de Guaidó, incrementaría la tensión y merecería ser condenada.

La alta representante para la Política Exterior de esa organización, Federica Mogherini, argumentó que esa “cualquier acción” violaría la inmunidad de Guaidó como miembro de la Asamblea Nacional.

Brasil por su parte defendió el sábado en un comunicado oficial que Guaidó pueda regresar a Venezuela sin incidentes y sin violaciones a sus derechos tras su gira por Latinoamérica. Califica una detención como “completamente absurda”.

En tanto, EEUU no se queda atrás y a nombre del gobierno de ese país el enviado especial para Venezuela, Elliot Abrams, dijo en entrevista con Univisión que “existe el riesgo de que sea arrestado al llegar a Venezuela”, y aunque están “muy preocupados” “esperamos que pueda volver sano y salvo.” De lo contrario, explicó, la respuesta de USA y de los países aliados sería “política y diplomática”.

Antes de estos pronunciamientos, la Comisión Interamericana de DDHH (CIDH) exhortó el 28 de febrero a las instituciones del Estado de Venezuela a proteger los derechos a la vida e integridad personal de Juan Guaidó y su familia.

Más antes, el organismo le otorgó una medida cautelar. Fue el 
el día 25 de enero, tres días después de que saliera de Venezuela con destino a Colombia, y dos días antes de la fecha que él estipuló en el permiso de ausencia que solicitó a la AN y que ésta informó como aprobado el día 27.

Culminando la entrevista con Infobae, Juan Guaidó aseguró que “la democracia llegará a Venezuela, aunque yo no esté al frente en las calles. Ya es un proceso político que ni Maduro, ni nadie, podrá parar”.

En tal sentido, sentenció que “lo importante es que continúe la movilización y el proceso diplomático internacional. Tiene que continuar la presión sobre Maduro”.

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