Leonardo Zurita / Vida virtual

0
35

          VIDA VIRTUAL

Por Leonardo Zurita


Juan Andrés es fanático y apasionado jugador de béisbol. Desde pequeño jugó pelota organizada pues siempre ha soñado con ser profesional. Su entusiasmo por este deporte ha crecido con él. Se siente muy orgullo del desempeño de los peloteros venezolanos en las grandes ligas. Su ídolo es Miguel Cabrera. Conoce todo del criollo, le sigue con vehemencia, viste siempre sus camisas, desea ser como él.

Ahora Juan Andrés está en los Estado Unidos porque su familia le inscribió en una academia para que mejore sus habilidades.

Un día se topa con Cabrera. ¡Que suerte! El Miggy viene sonriendo mientras saluda y conversa con todos los que le abordan, cómo quien saluda a sus vecinos al salir de casa. Juan Andrés lo ve acercarse. Es su momento de hablar con él, preguntarle sobre su técnica, su pasión, su secreto. Opta por sacar el teléfono e inmortalizar a Cabrera en el equipo electrónico. Ya le podrá decir a sus amigos que vio a Miguel Cabrera, que le hizo fotos y las mostrará desde su celular.
Juan Andrés cree tener un tesoro en su teléfono, una fortuna que le costó la oportunidad de conversar con Miguel Cabrera, estrechar su mano y obtener un secreto del éxito del pelotero.

Luego, al ver las fotos, podrá imaginar todo lo que pudo preguntar y aprender de Cabrera, pero ya será tarde.

Momentos
Anna Karina va con sus hijos a la playa. Sortea los problemas y las medidas restrictivas por la Pandemia y logra ir a Playa El Agua, sin dudas una de las mejores Margarita.

Sus dos hijos jugaron durante toda la estadía en este paraíso, disfrutaron del cálido mar venezolano y de sus blancas arenas. Ella, Anna Karina, mientras se hace fotos y las postea. Sus amigas le comentan y ella responde. Así pasa el día.

Paradójicamente casi la totalidad de las fotos publicadas en sus redes son de ella, solo dos de sus hijos, aunque las postea con la etiqueta #UnDíaEnFamilia.

Ella disfrutó de la playa, el sol y el clima al igual que sus hijos aunque no lo hicieron juntos. Ella estuvo allí y supo que hubo un buen día en familia, pero no lo vivió.

Celebración
Silvia asiste a la graduación de su único hijo. Todos sus contactos se enteraron por la foto de ella con el joven trajeado de toga y birrete. La única foto con el muchacho sirvió de bienvenida a la galería de sus muchas gráficas en el recinto universitario.

Las locaciones y encuadres no bastaron para las no pocas poses de Silvia en la universidad. Por un momento la alegría del grado se trastocó y cambió a la festividad por el nuevo vestido y un lugar novedoso para hacer unos selfies de ella, la orgullosa madre que extravió a su hijo el día de su graduación en el mundo binario de las redes sociales que no discrimina entre lo virtual y lo real.

Todos en su agenda de contactos celebraron la graduación de su hijo aquel día, menos ella, que decidió celebrar su vanidad.

Dime lo que presumes
Gracias a las redes todos saben lo que Luis come, lo que hace, lo que ve en la tele, de las salidas con sus amigos. Todo su día a día está en internet. Semejando a una estrella de cine, influencer o deportista cotizado, la vida de Luis es pública. Casi todo en su vida.

Pero Luis tiene un lado de su existencia que no publica. Lo que no interesa y no genera likes lo desecha, lo disfraza, lo esconde. Nada se sabe de su familia, de su modesto apartamento alquilado, de su trajín diario en transporte público por no tener vehículo propio. Tampoco se sabe que no es tan frecuente como muestra en las redes sociales sus idas a restaurantes y fiestas.

Luis tiene una vida ostentosa y hasta envidiable según sus redes pero, lejos de su teléfono y la virtualidad de su esplendida vida, se ha olvidado vivir la realidad. O su realidad es lo virtual donde logra desdibujar sus carencias.

Aprende, crea y emprende.

Comunicador Social UCV
Facebook, Instagram y Twitter: leozuritave
leozurita.ve@gmail.com

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.