Nelson Totesaut Rangel / Cerveza y Covid-19

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                      CERVEZA Y COVID-19

Por: Nelson Totesaut Rangel


–En tiempos de vacunación masiva, muchas interrogantes surgen debido a la premura en la aprobación de los fármacos. Iniciada la pandemia, se exigía inmediatamente una cura. Seis meses después, Rusia nos la dio, con la Sputnik V, pese al escepticismo occidental por lo acelerado de los tiempos. Luego, casi un año de comenzada la pandemia, occidente alcanzó la vacuna. Ahora, en vez de generar un sosiego, el cuestionamiento de muchos ante el fármaco se hizo notar. Y es que la aprobación de las vacunas suele tomar años. Es un procedimiento delicado, es cierto. Pero nunca antes se habían concentrado tantos recursos a nivel global para erradicar una pandemia.

No es por banalizar las cosas, pero recuerdo que una de las preocupaciones que se veían en torno a vacunarse era la ingesta del alcohol. Rusia, también fue el primero en decirlo. Por ahí en diciembre 2020 comentó que, a partir de la primera dosis, no se podía beber alcohol durante cerca 60 días. Es decir, durante todo el proceso que demoraba la inmunización.

De esto han pasado seis meses que, en tiempos covidianos, representan como seis años. Mucho se ha dicho y mucho se ha cambiado. En Venezuela, por ejemplo, depende de a quién le preguntes. He escuchado a médicos decir de todo. Algunos que no se puede beber por una semana, otros por quince días. También los que se apegan a la información inicial de los rusos e impiden hacerlo por dos meses. Y, finalmente, los que lo prohíben por un día o por algunas horas. ¿Y con cuál finalidad?

Los motivos también son muy diversos. Primero se argumentó la falta de efectividad del fármaco. Otros alegan efectos secundarios relacionados con el alcohol y la vacuna recién suministrada. Por último -y es el argumento que me convence- se trata de no estresar demasiado al hígado. Ya que es ahí en donde se procesan tanto los fármacos como el alcohol.

Esta teoría va de la mano con el índice de consumo de alcohol en Rusia, que se sitúa en quince litros por persona por año. Colocando al país de cuarto a nivel mundial. Esto representa un verdadero problema en el país, ya que existe una correlación entre mortalidad y consumo elevado de alcohol. Sin contar demás males sociales que se originan del abuso en el consumo.

El anuncio de no beber si te vacunas podría entonces significar otra técnica para disminuir el consumo masivo en el gigante euroasiático. Técnicas que forman parte de una política de Estado que ha arrojado buenos resultados: entre 2003 y 2016 – según la Organización Mundial de la Salud- el consumo ha disminuido en un 43%.


Una birra si te vacunas
Como si la incógnita no fuera suficiente, la semana pasada la Casa Blanca se ingenió un nuevo incentivo para la vacunación: regalar cervezas. Estas iniciativas se originaron de la empresa privada, que empezó a regalar consumibles si enseñabas tu tarjeta de vacunación. Sin embargo, sobre el alcohol, siendo precisamente un tema de debate, no se había considerado.

Política por cierto que no tardó en migrar. De la misma forma la adoptó la ciudad de Messina -sur de Italia- quienes la acogieron con el fin de incentivar la vacunación en los jóvenes. La diferencia es que, socialmente, los países son muy distintos. Empezando por la mayoría de edad para beber; siendo 18 en Italia y 21 en Estados Unidos.

@NelsonTRangel

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