Frente a esta inculpación, Sarkozy, se ha declarado inocente, denunciando además que “vive en un infierno de calumnia” y que “no existen pruebas suficientes que pesen sobre su moral”. Tras el escándalo causado medios de comunicación como EFE, AFP y Reuters, han incrementado su tiraje gracias a las ventas alcanzadas

Texto: Otilio Rodríguez

Tras las sospechas de haber recibido financiamiento para su campaña presidencial del 2007, por parte del régimen de Muamar El Gadafi, el pasado 21 de junio, el ex presidente galo Nicolás Sarkozy, fue finalmente imputado corrupción y tráfico de influencia; sentencia aún no definida, ya que debe testificar además, sobre una supuesta trama de falsificación de facturas por concepto de gastos electorales que ascienden a 42.8 millones de euros, frente a los 22.5 millones autorizados por las leyes francesas. 

La investigación iniciada en 2012, se dio por finalizada en 2016, pero diversos recursos jurídicos argumentados por los abogados de Sarkozy, alargaron el proceso legal y decisión de los jueces, que después de cinco largos años, llegaron a un veredicto que podrá poner tras las rejas al ex mandatario más controversial de la historia reciente de Francia.  Su carrera política fue polémica desde sus inicios, al tiempo que su vida privada siempre estuvo cernida por el escándalo, pese a su inmensa fortuna y estilo de vida con su compañera Carla Bruni.

Finalizada la campaña presidencial del 2007, algunos magistrados asignados al caso, procedieron a intervenir el teléfono del gobernante, comprobándose que si había recibido apoyo económico del líder libio. Posterior al asesinato de Muamar El Gadafi, el 20 de octubre del 2011, la justicia francesa apresuró el proceso de investigación, encontrándose con pruebas suficientes para condenarlo.

Por su parte, el ex presidente, su abogado Thierry Herzog y el magistrado Gilbert Aziberto, serán juzgados por corrupción y tráfico de influencias, según lo anunció el prestigioso diario Le Monde. Frente a esta inculpación, Sarkozy, se ha declarado inocente, denunciando además que “vive en un infierno de calumnia” y que “no existen pruebas suficientes que pesen sobre su moral”. 

En el marco de las escuchas telefónicas de la cual fue objeto Sarkozy, los magistrados descubrieron varias conversaciones entre el ex presidente y su asesor legal, donde se develaron informaciones secretas de otro sumario relacionado con financiamiento ilegal durante su campaña en 2012 y que involucra a Liliane Bettencourt, heredera del Imperio Cosmético L’Oreal. Nicolás tiene otro juicio que afrontar; se trata del llamado “Caso Bygmalion”, una supuesta sobre factura de gastos no autorizados, incluyendo tráfico de influencias, entre otros. 

Por lo pronto, su esposa Carla lo consuela en medio del «infierno de calumnia» que según palabras textuales, vive el ex mandatario de Francia.

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