Por Beltrán Vallejo

El meollo de la crisis venezolana se encuentra en una dimensión terriblemente compleja, cuyas condiciones tienen que ver con las ingentes capacidades energéticas de Venezuela, que son las que estimulan un juego trancado en el ámbito de los potentes actores internacionales que están participando activamente en la confrontación venezolana.

Así que olvidémonos de ese término manoseado y bobalicón que llaman “soberanía”; eso definitivamente se acabó en la actual lucha que ha tenido como colofón la presencia de un contingente militar ruso en nuestro suelo patrio, creo que por primera vez en la historia.

Pero no sólo en el ámbito militar se siente la huella rusa: la huella del renovado imperio zarista, en la figura de ese capo mafioso trasnacional que se llama Vladimir Putin, también se siente hasta en mi terruño, el estado Sucre, cuando hace un mes marcó la pauta de su participación en los proyectos de explotación del gas natural venezolano de los yacimientos de Patao y Mejillones, al norte de la península de Paria.

Se trata de que ese ex agente de la KGB modificó un proyecto de cooperación que data del 2009, y ahora, a través de su brazo ejecutor de política energética, que es la todopoderosa Rosneft, recibe del impúdico de Nicolás Maduro la vía libre para explotar dichos yacimientos, y lo hará exento del impuesto sobre el valor agregado y del impuesto a la exportación. ¡Qué manguangua!

Así paga Nicolás la “prote” a este “pranato” internacional que encarna Putin, a quien le entrega el suculento botín de una nación que es la octava en el mundo con las mayores reservas probadas de gas natural y la primera de América Latina.

Así paga Nicolás, devolviendo Venezuela a los tiempos de Juan Vicente Gómez, quien le ofreció libre de impuestos nuestros pozos petroleros a los gringos, que entregaron algunas regalías que fueron a parar al bolsillo del dictador,  y algunas “menudencias” a las arcas de una república arrodillada por tanta pobreza, analfabetismo y paludismo.

Eso hoy vuelve a pasar en Venezuela, de la mano de Maduro y de Vladimir Putin.

Pregunto yo, ¿este saqueo energético se está explicando en cada gira de Guaidó por el interior de la República? ¿Eso ha tenido relevancia en el desarrollo temático de la política  comunicacional de los demócratas, tanto en redes sociales, en televisión, en radio, en foros, asambleas, encuentros? ¿Eso se está debatiendo en universidades, en  gremios, en cada asamblea de calle?

Yo sé que hay otros temas acuciantes, pero para mí la entrega de nuestras riquezas energéticas para que el tirano le pague a su potencia protectora, también es un tema acuciante; así sea difícil de  desarrollar en una pedagogía política cotidiana, pero hay que hacerlo, porque aquí está el meollo del injerencismo de Putín que ha logrado mantener a Maduro en el poder.

Estamos siendo objeto de un oportunismo magistral y férreo por parte de Putin, que ha aprovechado la debilidad de Maduro para hacerse de un nuevo punto de acceso a Asia y a Europa con el gas de Sudamérica.

¿Quién está ganando el juego geopolítico en torno al tema de Venezuela? La respuesta es que para mí lo está ganando  Rusia; y lo está haciendo a costa del sufrimiento de todo un pueblo. Por eso es que el panorama no es fácil en Barbados, como no ha sido fácil en los cuarteles de Venezuela, como no ha sido fácil en las calles de mi tierra.

Invito a un gran debate y a una estrategia de lucha adecuada ante este magistral oportunismo de una potencia imperial tan amoral.

 

BELTRÁN VALLEJO

Vallejobelis3@gmail.com

 

 

 

 

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