Pensionados y personas con discapacidad denuncian discriminación en entidades bancarias de Carúpano

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***Aseguran ser testigos presenciales de hechos irregulares como trato preferencial a otros usuarios identificados como “bachaqueros” y comerciantes dedicados al negocio del efectivo, venta de tarjetas de débito y crédito, tráfico de influencias, entre otros ilícitos, dejando a un lado el trato amable y cordial que bien merecen los adultos mayores y personas con condiciones especiales.

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Texto: Otilio Rodríguez 

A pesar que en Venezuela impera un régimen jurídico que establece la obligatoriedad del Estado a garantizar a los adultos mayores y personas con discapacidad el pleno ejercicio de sus derechos y garantías ciudadanas, además de la atención integral y beneficios especiales que eleven su calidad de vida, en algunas entidades bancarias de Carúpano se evidencia todo lo contrario, generando malestar e inconformidad a la hora de cobrar sus pensiones o retiro diario de sus respectivas cuentas de ahorro o corriente.

Tráfico de influencia, preferencia por otros usuarios, negocios con el efectivo, vejaciones y falta de sensibilidad humana, entre otros actos discriminatorios por parte de algunos cajeros, son parte del menú de desatenciones que a diario reciben estos cuentadantes con condiciones especiales consagradas en los artículos 80 y 81 de la Constitución de la Republica Bolivariana de Venezuela.

El respeto por las abuelas y los abuelos de Carúpano es opcional para muchos trabajadores de bancos que se niegan a ofrecer un trato especial y preferencial a las personas con calvicies o pelo blanco y líneas de expresión provocadas por la longevidad. Tal denuncia viene de Tibisay Gutiérrez de 76 años, residente de la comunidad de Guayacán de las Flores y usuaria del Banco de Venezuela, quien el pasado jueves 19 de julio fue víctima de discriminación ya que “solicitó el retiro de 5.000.000 de bolívares para comprar una caja de Nefrotal (Losartán Potásico), medicamento indicado para el tratamiento de la hipertensión arterial, y según ordenes del Gerente del Banco, solo pudo acceder a Bs. 2.000.000,00 en efectivo.

Este es apenas uno de los innumerables casos que a diario se repiten en diferentes entidades bancarias del municipio Bermúdez del estado Sucre, situación nada favorable para la salud integral de nuestros adultos mayores que en calidad de pensionados se ven obligados a permanecer bajo el sol y a lo largo de sufridas colas sin el mínimo de atención ni consideración.

Mientras la Superintendencia de las Instituciones del Sector Bancario (Sudeban), solicitó establecer una logística de atención en materia de seguridad, hidratación, frutas y puntos de atención médica a los pensionados y a las pensionadas, algunas autoridades de la banca pública y privada de Carúpano, ni siquiera ofrecen un trato justo y humanista a los adultos mayores.

Esta otra denuncia la expresa Antonio Gamboa, residente de la Octava Calle de Charallave, quien asegura que el pasado viernes 20 de julio en el Banco Caroní, tuvo que auxiliar a una abuelita de 86 años que después de varias horas de espera por 40 mil bolívares en efectivo, colapsó a las puertas de la entidad bancaria sin que fuera atendida por los efectivos de seguridad. Agrega Gamboa que el día anterior (19 de julio), un grupo de abuelitos perdieron la dulzura de su carácter al escuchar la mala noticia de que “no había efectivo”, situación que generó una protesta colectiva consecuente del trato poco cordial e irrespetuoso de los cajeros que allí laboran.

En lo que respecta a las personas con discapacidad, 4 de cada 10 consultados aseveran que reciben a diario “tratos discriminatorios y vejatorios por parte de los vigilantes y cajeros, quienes prefieren atender a otros usuarios identificados como “bachaqueros”, comerciantes y otros dedicados al negocio ilegal del efectivo. Tal aseveración la comparte Lucia Luna, consecuente usuaria del Banco Banesco, en la sucursal ubicada en las adyacencias del Mercado Municipal, quien diariamente observa el trato preferencial a unos clientes que al final de la transacción bancaria aporta jugosas propinas a los cajeros, dejando sin efectivo a los demás.

Además de estas irregularidades condenan al apartheid a las. personas con discapacidad que a pesar de estar acompañadas de bastones, muletas, andaderas y sillas de ruedas, no reciben un trato amable, preferencial ni humano, condenándolos a la espera eterna del escaso efectivo.

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