CITGO PARA MI, PDVSA PARA TI Y HAMBRE PARA EL JUAN BIMBA 

Prof. Carmelo Narváez

***Ningún mortal duda de la real situación que vive la mayoría de los venezolanos, en tanto que una minoría vinculada a la oposición y al gobierno, bien que se han aprovechado para sacarle la jugosidad que producen las crisis.

Si referenciamos, caracterizamos o concluimos, nada nos es ajeno; el ambiente (natural, artificial, construido, social) deteriorado, la cultura en todas sus manifestaciones siente los embates desde los cuatros puntos cardinales, deportivamente se activa pero se nota la falta de mantenimiento en las estructuras y la deficiencia notoria en el material (pelotas, bates, guantes almohadillas, mallas y balones, etc.) en las diversas disciplinas, en educación se miente, a propósito que, los estudiantes universitarios abandonaron aulas, pupitres y pizarrones, los de básica, media y diversificada no tienen zapatos, medias, interiores, pantalones, camisas, útiles escolares ni de higiene para asistir a los centros educativos, la desvalorización de la profesión docente descalifica el proceso y ahuyenta a maestros, maestras, profesores, profesoras, muchos de los cuales deshojaron margaritas y tomaron la decisión de abandonar. Redondeando, en éste ámbito estamos muy mal.

Económicamente hay desespero para la mayoría, porque la minoría enchufada se pelea afuera y se unen en el reparto interno, Citgo para ti, Pdvsa para mi y el Juan Bimba que asista, vea y aplauda en silencio.

Las familias cada día más peleadas, desintegradas, pasando las de San Quintín, sin saber que hacer en las mañanas, ni a las doce, al entonar el gloria al bravo pueblo y el llanto del niño al ocaso, cuando de las tres no han visto dos, ya casi para poncharse al acercarse la noche. Triste realidad. Los religiosos, empeñados en ser avezados políticos, ofreciendo homilías parcializadas, olvidándose de la cristiandad y que la feligresía es heterogénea, deseosa de sermones de integración, hermandad y solidaridad.

En salud, el panorama es incierto, el incremento de enfermedades, elevación en la mortalidad infantil, adultos padeciendo por lo escaso o costoso de las medicinas y la falta o desgaste de equipos quirúrgicos, y, nuestros médicos fortaleciendo las debilidades extranjeras. La seguridad se perdió, hasta el punto de oír a las autoridades civiles, militares y policiales decir: “nos acercamos, si nos garantizan protección”. Se esfumó el respeto.

Servicios de agua, luz, cloacas, comunicacionales ineficientes, exigiendo la ciudadanía urgente atención, es decir, ponernos delante del mandado.

La realidad que se expone tiene variables de origen, circunscritos a quienes gobiernan, gobernaron y pretenden gobernar, pero sobre estos tres ángulos hay un apostadero central dedicado a la obstrucción mundial, que actualmente dirige un ansioso, no en la búsqueda de salvar la humanidad sino de apropiarse de los suelos patrios, no obstante, caben salidas urgentes, empeñarse a fondo por la recuperación de nuestra producción, sin burocratismo ni corrupción, estabilizar internamente la economía con autoridad, bajo las reglas país, sin detenernos por la escasez colectiva ya que para los que menos tienen es un escenario diario.

Exigir a nuestros escudos internacionales las ayudas alimentarias, de vestidos y en las demás áreas. Fortalecer la democracia venezolana, con la activación de elecciones previstas y el referéndum constitucional, sin trabas ni objeciones. Seguir resistiendo y prepararnos para la confrontación expresada.

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