Ramón Guerra Brito / Adiós a Lewis Rodriguez, un riocaribero margariteño

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                        MI AMIGO LEWIS RODRÍGUEZ
(1963 – 2020)

Por: Ramón Guerra Brito

–Al maestro José «Choncho» Rodríguez y a sus hijos.

***Mucho de lo que yo podía contar de mis andanzas con este amigo que acaba de irse, lo ha tocado mi gran amigo José «Macondo» Guerra, en un buen texto que circula en las redes. Gracias José. Luego de leerlo, no quise dejar de expresar lo poco que me resta por decir.

Fuimos una «pandillita» que echó mucha vaina haciendo honor a su nombre y a las cortas edades de sus integrantes. Crecimos y nos tocó la política, solo nos separó la geografía nacional dejando intactos los afectos y los recuerdos de unos días felices. Pasaron varios años sin saber de Lewis. Sabía que estaba en Margarita, su tierra natal, luego de su larga estadía familiar en Río Caribe. Debo decir que Lewis es riocaribero nacido en Margarita. Una sorpresiva llamada un día y retomamos el hilo. Rápido recuento, la inevitable vuelta al pasado y el común «cuando tal cosa me acordaba de ti».

En una de las posteriores llamadas me habló de su salud y de su lucha contra un cáncer que había hecho metástasis. Pensé que el cáncer se había equivocado de persona, conociendo a Lewis, a la enfermedad no le sería fácil. Desafortunadamente me equivoqué. La mañana del jueves 16 de abril, en La Asunción de su Margarita, mi pana perdió su lucha. Había nacido en el hospital Luis Ortega de Porlamar, un 16 de febrero de 1963. Se fue con apenas 57 años, seguro con la juventud del muchacho travieso que conocí.

Cierto sábado, como hoy cuando escribo esta nota, vi tres mensajes en mi WhatsApp. Eran dos canciones de Roberto Roena enviadas por Lewis. El tercer mensaje decía: «Disfrútalas, sé que te van a gustar». Confieso que Roberto Roena no era de mis preferidos, ni pertenecía a mi habitual repertorio de melómano. Pero en esa circunstancia comenzó a escalar los primeros lugares y allí quedará para siempre, con «Marejada feliz» y «Mi desengaño». Las dos canciones que me había enviado Lewis.

Hace días le devolví las mismas canciones. Como no tuve respuesta, se las reenvié. Pensé en el extravío de su teléfono y, con temor, en la posibilidad de que en Margarita, alguien estaba perdiendo una lucha que yo creí ganada. No hubo respuesta. Hasta que supe de su fallecimiento. Tomé el teléfono, en su perfil su fotografía. Intenté devolver por última vez las canciones sin importar que fueran a tierra de nadie, él ya no estaría para escucharlas. Solo quedó secarme los ojos y en el mismo teléfono comenzar a escuchar: «Marejada feliz, vuelve y pasa por mi...»

Ramón Guerra Brito.
Cumaná, 18 de abril de 2020.

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