Por: Jesús Brito

***Para dedicarse a la música como “modus vivendi” se requiere de una gran vocación, pasión, dedicación, esfuerzo….y mucho sacrificio.  Cualquiera que sea el ámbito donde ponga a prueba sus habilidades musicales, sea como intérprete, arreglista, coreógrafo,  o ejecutante de algún instrumento. Y precisamente esto es lo que da valor a la vida y trayectoria de Ronald David Bárcenas, un polifacético músico carupanero nacido en el sector La Sierrita de Macarapana en abril de 1963.

Nació en Macarapana pero se  crió en el sector El Tigre hasta los 7 años de edad y de allí se trasladó la familia a calle San Miguel, detrás del cementerio. Una niñez desarrollada en un ambiente de mucha pobreza, tanta, que en muchas oportunidades no lo dejaban ir a la escuela por temor a que le diera algún vahido al no haber podido desayunar por falta de alimentos en el humilde hogar. Es así como una de sus maestras, María Sredel, se percató de la situación, y luego de obtener el visto bueno de los padres del niño, solía llevarselo a su casa a comer con sus hijos. «Es que Ronald se ve que va a ser un buen estudiante, es inteligente y aplicado, y hay que ayudarlo», decía la bondadosa educadora. Ronald la recuerda siempre con mucho cariño.

También tuvo que hacerse adulto antes de tiempo, convirtiéndose en un niño  limpiabotas para ayudar al ingreso familiar y poder ir de vez en cuando a ver alguna película de vaqueros en el cine Rex o una «mejicanita» en el «Central» o en el «Bermúdez». De aquellos tiempos rememora las épicas batallas entre limpiabotas…!!a trompada limpia!!!

-«En 1981 contraje matrimonio y posteriormente me mudé a la invasión La Lagunita, donde  he formado a mi familia. Ya son 30 años viviendo en ese sector de Carúpano Arriba”, nos señala Ronald.

Músico desde niño

Su encuentro con la música se inicia a los 12 años, con una agrupación infantil de aguinaldos que en el sector La Planta (El Valle) estaba bajo la dirección de la señora Isabel Villarroel. Este conjunto fue tomando “experiencia” y derivó posteriormente en una agrupación gaitera, la cual introdujo algunas innovaciones en ese género musical en Carúpano. “Gaitas de primera con unos niños de 15-16 años que tocaban muy bien la gaita”. Estaba conformado por unos 25 jóvenes, diez de ellos cantantes. Eran calidad pura.

-“Así estuvimos por  unos cinco o seis años, aproximadamente. Con la mayoría de los miembros  de ese  grupo gaitero  se formó después  una agrupación de nombre “Resistencia”, de música popular bailable, donde no participé por haber contraído matrimonio y estar pendiente de mi nuevo estado civil. Todavía no estaba convencido de un todo de que me iba a dedicar exclusivamente a la música”,  recuerda.

La  actividad musical  no podía apartarse de su mente y un tiempo después le ofrecen integrar el grupo “Explosión”, de música popular bailable, dirigida por el señor  Leonel Rodríguez (el que sacaba los trajes en Carnaval, que luego tuvo una banda) Eso fue en el año 1983.

De alumno a instructor

Ronald, ya decidido a ser músico con todas las de la ley, se dedica a perfeccionar su técnica en la ejecución del cuatro, al mismo tiempo que aprende a tocar la guitarra española y recibe clases de bajo.

-“Es entonces cuando decido inscribirme en la Escuela de Música José Lyon, con la intención de aprender a tocar la mandolina, bajo la tutela del querido Maestro Lyon, pero resulta que acababa de fallecer el instructor de ese instrumento, el  maestro Andrés Lopenza.  El Maestro Lyon le dice: “Bueno, como tu tocas cuatro y guitarra, ¿por qué no aprendes a tocar mandolina y enseñas a los niños? Te puedo prestar una mandolina que tengo por ahí, para que aprendas.”  Eso fue a finales de 1983.

Y vaya que aprendió!!  Tanto así que al poco tiempo ya era instructor de mandolina en esa escuela de música. Allí estuvo hasta el año 1993, habiendo formado unas ocho estudiantinas, compuestas  de ocho mandolinas, seis guitarras, diez cuatros. “Era una estudiantina formidable, ahora todo eso se acabó”.

Transcurrido un tiempo deja la escuela de música y entra a trabajar en el Ateneo de Carúpano como instructor y como músico de planta y crea una estudiantina que se llamaba “Es tu rondalla” (tocaban y cantaban)   Eso fue por los años 1994, 95, 96.

En el año 1998 comenzó a trabajar como instructor de música en el colegio San José y empieza a formar coros, una actividad donde no poseía mucha experiencia, pero gracias a su empeño, dedicación y deseos de superación logró vencer el reto. Así fue hasta culminar el año 1999.

Tanto empeño puso en aprender en la formación de grupos corales que su labor fue reconocida por los  entendidos en la materia y es así como entre los años 2000 y 2004 formó alumnos en el coro en el Liceo “Andrés Bello”, así como en el “José Francisco Bermúdez”. Ronald impartió también sus conocimientos en la Orq. Sinfónica Juvenil de Tunapuy como instructor. Hace poco también preparó el coro del  Liceo José Francisco Bermúdez para los actos de fin de curso, apenas un mes para formarlo, pero salió Excelente.

Aquí le vemos en plena actividad de enseñanza, con su alumno Diego Dakdouk (Foto J.Brito)

“Para ser buen instructor se debe sentir pasión por la música, devoción por la música, así como el periodista, que es periodista donde esté y escribe desde donde  se encuentre,” sostiene.

 Su gran satisfacción en este lapso, de unos 35 años, es haber formado a muchos jóvenes talentos de la música, que luego, fuera de aquí pulieron aún más sus virtudes y han triunfado y resulta muy gratificante que ellos siempre lo hayan reconocido como  su  “Maestro”.

“Guitarronero” y cantante con Billo’s  Caracas Boys

Ronald Bárcenas también es pianista de orquesta, formó parte de la orquesta Siempre Vida, de música bailable, formada por el maestro Domingo Martínez. También fue el director Musical de la Orquesta de la Tercera Edad.  Adolfo Zapata era el Director General y Ronald el Director Musical. Igualmente estuvo con  Zapata en un conjunto de mariachis, donde cantaba y era “guitarronero”, pero cada vez los contratos eran menos, por la crisis económica. Esa situación empezó por el año 2016.

Por esa misma época tuvo una experiencia como cantante con la Orq. Billo’s Caracas Boys en una oportunidad que la renombrada orquesta vino a Carúpano sin uno de sus cantantes y solicitaron sus servicios. Tremendo compromiso, pero lo hizo muy bien, según los integrantes de “la más popular de Venezuela” y la crítica carupanera. Eso ocurrió en un local de  Macarapana.

Locutor de éxito y profesor privado

Las cabinas  de radio tampoco le son ajenos a nuestro personaje pues también se formó como locutor y de esta manera produjo y condujo con mucho .éxito el programa “Así suena Venezuela” por Radio Vibración,  de  siete a ocho de la mañana. Otro programa que recuerda con cariño  es uno dedicado al género de la salsa: “Con la música dentro, capítulo salsa”, así como también  “Al compás de Billo y sus invitados”, transmitidos a través de Mystica, Solar y  Alfa Stereo.

En una oportunidad fue contratado para impartir clases privadas de cuatro a unos hermanitos y el resultado fue tan bueno que  se corrió la voz y al poco tiempo mucha gente solicitaba sus servicios  para enseñar a domicilio cuatro, piano, guitarra, mandolina, y el bajo,  tanto a niños como a adultos de ambos sexos. Todavía sigue en esa actividad, más que todo con niños de todas las edades, «y a precios solidarios».  Su número de contacto es el  0424-897 9693 .

Así pues, finalizamos esta nota en la cual hemos pretendido destacar la labor de este hombre apasionado por la música, que nació para la música, y que está formando nuevos talentos para que la actividad musical se nutra con nueva savia y se pueda preservar nuestra identidad artística-cultural.

Jesús Brito

E-mail: britojes@hotmail.com

jbrimarca@gmail.com

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