Contratas van y contratas vienen y nada que avanzan en la obra. ¿A que se deberá tanto misterio?

Texto: Otilio Rodríguez

Por tercera vez en los últimos tres años (2016-2019), los trabajos de rehabilitación de la U.E “Rodríguez Abreu”, ubicada en la populosa comunidad de Canchunchú Viejo de la parroquia Santa Catalina de Carúpano, son interrumpidos por la empresa contratista de turno.

Desde el año 2016, la directiva de la institución a cargo del docente Alcides Salazar, se ha mantenido en pie de lucha exigiendo a las autoridades regionales y nacionales, la culminación de la obra de rehabilitación de la planta física que fue declarada inhabitable después del terremoto de Cariaco de 1997, además de otras mejoras que incluyen: la refacción de aulas de clase, baños, caminarías y otros espacios para el esparcimiento y la recreación de los 1.210 niños y niñas que actualmente cursan estudios de 1ero a 6to grado.

A mediados del mes de noviembre de 2018, se conformó una comisión contralora integrada por padres y representantes, Poder Popular y directiva del plantel educativo que viajó a la ciudad de Caracas para sostener un encuentro con el ministro del Poder Popular para la Educación, Aristóbulo Isturiz, recientemente nombrado por el presidente Nicolás Maduro. Dicha comisión estaba integrada por Pedro Bellorin, supervisor educativo del Estado, Alcides Salazar, director y Norma González, subdirectora del plantel, Rosa Larrañaga, vocera del comité de padres y representantes y voceros comunitarios. 

Es importante recordar que en 2016, el ex alcalde del municipio Bermúdez, Julio Rodríguez, había decidido intervenir en la solución de la problemática de “Rodríguez Abreu”, asumiendo el compromiso de gestionar ante el ministro de educación de esa época, Elias Jaua y la Fundación de Edificaciones y Dotaciones Educativas (FEDE), todo lo necesario para la rehabilitación de tan importante plantel educativo.

Posterior a esta iniciativa, el actual gobernador del estado Sucre, Edwin Rojas se sumó a esta empresa asegurando que “en menos de seis meses “la escuela estaría recuperada en su totalidad”. Pero la promesa del mandatario regional ha tardado más de previsto. Los seis meses se multiplicaron por seis para un total de 36 meses en espera.

Padres y representantes instan nuevamente al Gobernador a que “gestione todo lo necesario para culminar de una vez por todos dicha obra inconclusa antes de que finalice su periodo de gobierno”.

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