¿Por qué no trabajar por ella y para ella?

Su atuendo muy particular, identificado con su pintoresco sombrero, lentes, barba de nieve, guayabera unicolor y botas aventureras, representará eternamente el estereotipo perfecto de la sobriedad, elegancia y sencillez de un alemán con costumbres parianas y sempiterno defensor del medio ambiente.   

Texto: Otilio Rodríguez

La infancia de Wilfried se desarrolló en medio del conflicto armado más devastador para la humanidad. En la Segunda Guerra Mundial perecieron más víctimas civiles que militares. Las ciudades de mi natal Alemania fueron literalmente traducidas en escombros. Eso entristeció mucho a mis padres y seres queridos que siempre procuraron por mi resguardo y protección. Es precisamente en medio de este escenario protagonizado por ruidos, estruendos y ruinas que transcurren la primera etapa de mi vida. Siempre traté de sacar de los momentos difíciles, instantes muy cortos, pero alegres y divertidos en compañía de los otros niños de mi provincia.

Fui un niño muy travieso, aprendí desde muy pequeño a luchar contra la pobreza y la tristeza, ya que mi norte fue siempre luchar. Antes de emigrar para Venezuela, el joven Wilfried mantenía una bonita relación sentimental con su novia Elizabeth, a quien después de muchas cartas compartidas, finalmente se atrevió a decirle que se quedaba en Venezuela. “Si tu quieres nos casamos y te vienes a vivir conmigo”. Y así fue, retorno a Europa y contrajo matrimonio con su eterno amor. Ambos optaron por cambiar la cambiante y muy enigmática tierra teutona por el verde montañoso de la Península de Paria y el azul caribeño de las costas del extremo oeste de Sucre.

Su esposa Elizabeth merece el mayor y mejor de los elogios y reconocimientos, ya que prefirió cambiar una vida económicamente cómoda y estable por lavar ropa en ríos, cargar baldes de agua y cuidar a sus hijos Thomas, Cristóbal, Sabine, Carlos y Marcos. Los dos últimos fallecieron siendo bebes, Carlos de hepatitis y Marcos de bronconeumonía.  No fue nada fácil sus inicios en Tunapuy y tampoco resultó fácil para la joven pareja conseguir sustento diario para sus hijos e hijas.

De todos los senderos que recorrió Wilfried, Benítez fue uno de sus predilectos. Siempre quiso darle especial importancia a la sabana cenagosa que allí existe. Primero intentó hacer productivo las tierras beniteñas con una tímida, pero ambiciosa siembra de arroz. Seguidamente incursionó en el sector agrario con el ganado vacuno y posteriormente con la acuicultura a través de la producción de cachama. Pero uno de sus mayores descubrimientos fue la cría de búfalos, ya que según Wilfried, las sabanas de Benítez reunían las características y condiciones climáticas propicias para apalancar el sector agrario gran bovino, aprovechando todos los espacios que yacen en Río de Agua.

Tal cual como sucede cuando se propaga en la opinión pública de hoy, una falsa noticia o rumor infundado, los sueños y las buenas intenciones de Wilfried avanzaron a paso de gigante por toda Paria. Su mayor legado es y seguirá siendo la Fundación Proyecto Paria. Desde esta trinchera de lucha social contribuía al desarrollo sustentable en toda la península. Mejorar la calidad de vida de sus vecinos, era su misión y visión. Y por si fuera poco, decide materializar otra empresa “Proyecto Playa Medina”, impulsando el motor Turismo desde esta otra trinchera de vida, haciéndose acompañar por el Centro Ambiental Refugio del Bosque.

El resultado más evidente de este proyecto, fue elevar a otra dimensión su enamoramiento por nuestros prodigiosos parajes naturales. Pero su proyecto más cumbre podría decirse fue la Fundación Thomas Merle, tercera trinchera de vida, dedicada muy especialmente a acciones filantrópicas, incorporadas al sistema educativo. Su mayor renta y tributo personal fue contribuir con la disminución de los elevados índices de deserción escolar, mejorando las condiciones ambientales del entorno de los niños, niñas y adolescentes con mayor grado de vulnerabilidad y pobreza extrema.

Para Wilfried Merle, “el turismo es una actividad muy empleadora y el turismo ecológico ayuda a conservar los recursos naturales. Es por esa razón, que no se puede hacer turismo sin agua, con basura, con carreteras rotas……la conservación y la pobreza son incompatibles. Tenemos que demostrarnos a nosotros mismos el valor de nuestras tierras y de nuestros espacios y darnos cuenta del tesoro que tenemos”.

Este carupanero de origen teutón, siempre apostó por el potencial humano con que cuentan los venezolanos. “Sus capacidades, destrezas y habilidades, son su mayor valía”. En sus memorias y documentos personales siempre colocó el nombre de Carúpano muy en alto. Su agradecimiento por esta tierra de gracia no tiene adjetivos para definirla o calificarla. Su capacidad al trabajo productivo y valioso, sitúa a Wilfried en el podio más alto de las premiaciones. “Carúpano es una tierra bondadosa que merece el esfuerzo de todos. ¿Por qué no trabajar por ella y para ella?”.

Su excelsa y dilatada hoja de vida quedará por siempre en la retina de quienes tuvieron el privilegio de conocerlo e intercambiar ideas con él. Su incondicional amor por el ambiente y naturaleza pariana, son dignos de admiración y ejemplo a seguir para las generaciones del presente y aquellas que aún no llegan. Recordar al viejo Merle será fácil. Su atuendo muy particular, identificado con su pintoresco sombrero, lentes, barba de nieve, guayabera unicolor y botas aventureras, representará eternamente el estereotipo perfecto de la sobriedad, elegancia y sencillez de un alemán con costumbres parianas y sempiterno defensor del medio ambiente.   

Elcarupanero.com.ve se une al duelo de la gran familia pariana que hoy llora la partida física de uno de sus hijos adoptivos más insignes. Solidaridad para su esposa, hijos, familiares y seres queridos.

  

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